Según reveló este sábado The Objective, Koldo García —asesor ministerial de José Luis Ábalos y uno de los principales implicados en la trama de corrupción socialista— espió a miembros del PSOE en vísperas de las primarias de 2017 que devolvieron a Pedro Sánchez al liderazgo del partido. En una grabación de 21 minutos, Koldo recibe el reporte de dos colaboradores que presuntamente vigilaron una conversación en la que se hablaba de dinero y de una misteriosa reunión con «un tal Patxi«.
En ese audio, grabado por el propio Koldo, se escucha a sus informantes relatar lo oído durante un almuerzo en Pamplona entre dos dirigentes socialistas, identificados como Javier Remírez y Guzmán Garmendia. Según la reconstrucción, ambos habrían dicho que el «lunes siguiente» iban a hablar con «un tal Patxi… para algo de dinero. 400 o 40». Ante esa mención, Koldo responde tranquilamente: «No te preocupes, ya entenderá Santi lo que es«, en supuesta alusión a Santos Cerdán, hoy en prisión preventiva.
La conversación se produjo poco antes de las primarias en las que Pedro Sánchez compitió contra Susana Díaz y Patxi López, lo que otorga un contexto explosivo a las menciones. La grabación —que no ha sido aún incorporada a la causa judicial pero ha sido entregada a las partes— muestra un operativo de seguimiento interno. Koldo, además, preguntó si se habían hecho menciones a otros nombres clave: María, Susana, Eduardo o Ramón Alzórriz.
El espionaje fue meticuloso. Koldo preguntó si los comensales mencionaron regiones («¿Andalucía, País Vasco, Navarra?») y recibió como respuesta que también se habló de enviar un correo «a Susana», con el comentario de uno de los colaboradores: «Si lo consigo, tumbo a todos». Koldo incluso contacta en vivo, durante la grabación, con otra persona para transmitirle el contenido de la comida, lo que demuestra la intencionalidad política del seguimiento.
Los audios fueron obtenidos por la Guardia Civil, que estima que los dispositivos de Koldo contienen más de 10 terabytes de información. El juez Leopoldo Puente ha permitido a Cerdán acceder a una parte del material, pero se ha negado a entregar la totalidad, aún no analizada en su conjunto.
Mientras tanto, Pedro Sánchez guarda silencio. El PSOE no da explicaciones. Y la izquierda mediática calla ante un escándalo que no solo habla de corrupción administrativa, sino también de espionaje interno, manipulación política y posibles compras de lealtades dentro del partido. El «tal Patxi», el dinero, las grabaciones, los nombres clave: el PSOE de Sánchez tiene muchas preguntas por responder.