El «Gobierno de los trabajadores» está acabando con ellos. La asfixia que supone la continua subida de precios para la clase media española amenaza con aumentar los niveles de deuda, y se da la paradoja de que, siendo una de las economías que más crece en Europa, los españoles estamos a la cola en renta individual.
La inflación en julio se situó en el 3,5% interanual, tres décimas más que junio, incrementando aún más la presión inflacionista sobre las familias. La subyacente creció un 3% interanual, mostrando cómo la inflación se extiende por toda la actividad económica, al ser tan elevada la inflación más estructural y menos expuesta a la volatilidad de algunos componentes.
La consecuencia principal es que España se aleja cada vez más del objetivo de inflación, de manera que la evolución de los precios en España está 1,8 puntos por encima del objetivo de precios del BCE. Es más, la inflación en España está casi un punto por encima de la media de la eurozona, situada en el 2,9%, de manera que hay un problema estructural de la economía española.
Mientras, aunque España es una de las economías de la eurozona que más crece, por encima de Alemania o Francia, por el avance del Producto Interior Bruto, el crecimiento del PIB per cápita, es decir, la riqueza que le correspondería a cada español, se queda siempre casi un punto de media por debajo. Esto lleva pasando desde hace casi una década. Es decir, las familias no notan este avance de la economía, informa El Economista.
La mayoría de los expertos coinciden en achacar esta aparente paradoja a factores como el crecimiento de la población debido a la inmigración, la bajada de la productividad, la subida de los impuestos y el aumento del precio de la vivienda.
Además, hay una persistencia de trabas administrativas y burocráticas que limitan el crecimiento de las empresas más productivas y una correcta asignación de los recursos.