
La Audiencia Nacional investiga las localizaciones de antiguos escondites de ETA que figuran en unos planos intervenidos a Aratz Bilbao Gómez y Malen Grunig Ibáñez, integrantes de Jardun Koordinadora detenidos el pasado 26 de septiembre en Escoriaza (Guipúzcoa). Los investigadores tratan de comprobar si los lugares señalados en la documentación se corresponden realmente con antiguos zulos de la banda terrorista y determinar qué información conservaban los arrestados.
Según avanza El Independiente, entre los documentos encontrados durante la intervención policial había planos de situación de antiguos escondites de ETA. Fuentes próximas a la investigación han confirmado que los agentes están contrastando ahora las referencias geográficas para esclarecer si se trata de documentación histórica o si los investigados disponían de información concreta sobre esos emplazamientos.
Uno de los elementos que ha despertado el interés de los investigadores es la coincidencia entre uno de los planos y una zona de la sierra de Urbasa, en Navarra. Cuando los agentes preguntaron a Grunig por los lugares que habían visitado, la detenida señaló que habían estado en una zona de monte de esa sierra. El auto judicial recoge que ese lugar coincidía con una de las localizaciones representadas en los documentos intervenidos.
Los arrestos se produjeron a las 04.03 horas del 26 de septiembre, cuando agentes de la Ertzaintza dieron el alto a un Toyota Yaris en la carretera GI-627, a su paso por Escoriaza, durante un control de alcohol y drogas. Tras consultar los sistemas policiales, comprobaron que Grunig tenía un señalamiento de Italia para un control discreto por motivos de seguridad nacional, mientras que Bilbao figuraba en otro de Francia por la misma razón.
En la mochila de Bilbao, los agentes encontraron documentación y dispositivos relacionados con Jardun, anotaciones manuscritas de matrículas, información sobre personas pertenecientes a otros cuerpos policiales y datos de guardias civiles en activo. Parte del material estaba almacenado en dispositivos cifrados.
Además, en el vehículo aparecieron dos teléfonos satelitales capaces de enviar mensajes de texto encriptados sin cobertura móvil ni conexión a internet. Según el auto, Grunig tampoco llevaba teléfono móvil, una medida destinada a evitar que pudieran ser localizados.
Bilbao y Grunig forman parte, según la resolución judicial, de Jardun Koordinadora, integrada por Jarki y Aske. El magistrado sitúa a Jarki entre los grupos surgidos después de que ETA anunciara el cese definitivo de su actividad armada en 2011. La organización estaría constituida desde aproximadamente mediados de 2013, aunque las autoridades tuvieron conocimiento de su existencia en 2015.
El juez Antonio Piña atribuye a Bilbao un papel central en Jardun, con funciones relacionadas con la captación de militantes, la elaboración de manuales de seguridad, la gestión financiera y la organización de actos. Sobre Grunig, señala que era una militante activa y que había sido identificada en varios actos violentos atribuidos a la organización.
Los dispositivos intervenidos contenían también fotografías de entrenamientos para la comisión de actos violentos, banderas de ETA y el contenido íntegro del teléfono de un agente de la Policía Nacional.
Ambos detenidos ingresaron en prisión provisional sin fianza por orden judicial.