'Ser es defenderse'
RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La Cámara de Comercio de Barcelona pide a los empresarios presionar para mantener unido el separatismo

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, ha instado a los empresarios a «presionar» para que los partidos independentistas «recuperen la unidad» y a hacer lo mismo con las instituciones europeas para que «obliguen» a España a negociar un referendo acordado sobre la independencia.

Persiste así el desafío independentista que se ha adueñado de la Cámara de Comercio barcelonesa tras las últimas elecciones realizadas en la institución, y que lejos de representar los intereses de todos los empresarios se ha convertido en otra pieza más del juego de lleno en la defensa del separatismo.

Canadell ha hecho este llamamiento a los empresarios durante el acto de presentación de la estrategia del nuevo equipo de la Cámara para los próximos años, celebrada en la Lonja de Mar con la presencia del presidente de la Generalidad, Quim Torra.

Durante su intervención, Canadell, que ganó la presidencia de la Cámara el pasado mayo con una lista independentista, ha lamentado que en un momento «excepcional» como el actual la unidad entre los partidos independentistas esté «debilitada».

«La sociedad y los empresarios la reclaman (la unidad) porque en ello nos va el futuro», ha dicho, ante un auditorio en el que también se encontraban los consejeros de Empresa, Àngels Chacón, y de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, así como el expresidente de la Generalidad Artur Mas y unos 500 empresarios.

Canadell ha asegurado que «en un escenario de no unidad» la situación creada es la de un «callejón sin salida». «Así no podemos avanzar, aunque tampoco podemos aceptar un modelo español que nos condena a la pobreza», ha subrayado.

En este contexto, ha pedido a los empresarios, por un lado, que «presionen» a las instituciones europeas «para que obliguen al Estado a negociar un referéndum acordado» y, por otro, a los partidos independentistas para «recuperar la unidad» y para «trazar una nueva hoja de ruta».

El empresario independentista ha aseverado también que «las cámaras no pueden «aceptar ni tolerar que quien quiere presidir el Estado español no esté dispuesto a dialogar y a encontrar una salida acordada al proceso catalán».

«Tenemos que exigir a los representantes del Gobierno español que vuelvan a la mesa de diálogo con los representantes de la sociedad catalana, con el presidente de la Generalidad al frente», ha dicho.

El presidente de la Cámara ha recordado a los líderes independentistas encarcelados y huidos, momento en el que la gran mayoría de los empresarios se han puesto de pie y han aplaudido mientras gritaban «libertad presos políticos».

En la clausura del acto, Quim Torra ha agradecido la propuesta de la Cámara, que ha calificado de «ambiciosa» y «constructiva», y ha asegurado que «Cataluña es un país en marcha y no se parará».

La estrategia económica que ha diseñado la Cámara pone el foco en conseguir la máxima internacionalización de la economía catalana, desarrollar una red de infraestructuras descentralizada y transformar el modelo energético «hacia la soberanía energética» basada en las fuentes renovables, además de luchar contra las «prácticas oligopolísticas».

Bajo el lema «Cataluña 2030/40», la hoja de ruta, elaborada por la Cámara en colaboración con las otras cámaras de Cataluña, prevé un plan de acción para contar con un nuevo modelo económico en el horizonte del 2030-2040.

Durante su intervención, Canadell ha destacado también que Cataluña «crece de forma sostenida», con un paro por debajo del de España y un modelo económico «más adaptado a la revolución tecnológica del momento», y se ha mostrado convencido de que el salario mínimo catalán podría estar en torno a los 1.400 euros (en lugar de los 900 actuales) si Cataluña contara con un Estado propio.

Todo ello, ha señalado, pese al «déficit fiscal» que ha calculado en 400.000 millones de euros acumulados en los últimos 30 años.

Según el empresario, una Cataluña independiente sería especialmente conveniente para las rentas más bajas porque son las que se beneficiarían de esta subida del salario mínimo.

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