El edificio concentra buena parte de las gestiones vinculadas al Ministerio de Inclusión
La cola multicultural interminable en la Seguridad Social de Palma para cobrar la «paguita» aprobada por el Gobierno de Sánchez
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Cola en la Seguridad Social de Palma. Redes sociales
Por LGI
13 de enero de 2026

Las colas para acceder a las oficinas de la Seguridad Social en Palma han vuelto a crecer de forma llamativa en los últimos días, hasta el punto de rodear por primera vez el edificio que alberga los servicios del Ministerio en la capital balear. A comienzos de esta semana, el volumen de personas esperando para realizar trámites se ha multiplicado por tres respecto a lo habitual, según ha adelantado OkDiario.

El edificio situado en la calle Pérez Dezcallar i Net concentra buena parte de las gestiones vinculadas al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Allí se atienden solicitudes relacionadas con pensiones contributivas y no contributivas, altas de beneficiarios en la tarjeta sanitaria y, sobre todo, la tramitación del Ingreso Mínimo Vital, la prestación impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Desde la puesta en marcha de esta ayuda estatal, las esperas a las puertas de la Seguridad Social se han convertido en una estampa habitual. Sin embargo, en las últimas jornadas la afluencia ha alcanzado cifras inusuales, con más de un centenar de personas aguardando turno en distintos momentos del día, todas ellas con cita previa.

Quienes observan estas colas destacan un rasgo común: la diversidad de orígenes de los solicitantes. Predominan claramente personas inmigrantes, muchas de ellas mujeres, mientras que los perfiles que aparentan estar en edad de jubilación representan un porcentaje muy reducido. De hecho, los posibles solicitantes de una pensión contributiva apenas suponen una décima parte del total de quienes esperan para ser atendidos.

El Ingreso Mínimo Vital es una prestación económica de la Seguridad Social concebida como una red de apoyo frente a la pobreza y la exclusión social. Está dirigida tanto a personas que viven solas como a unidades de convivencia que no disponen de recursos suficientes para cubrir necesidades básicas. Su diseño contempla, además, incentivos orientados a la inclusión social y laboral de los beneficiarios.

Para acceder a esta ayuda se exigen determinados requisitos de edad, residencia legal y situación económica. Con carácter general, los solicitantes deben tener al menos 23 años, aunque existen excepciones para colectivos especialmente vulnerables, como jóvenes extutelados, víctimas de violencia de género, personas sin hogar u huérfanos absolutos. En el caso de los menores de 30 años, se requiere acreditar una vida independiente previa durante un periodo mínimo, mientras que a partir de esa edad las condiciones se flexibilizan.

También pueden beneficiarse del IMV las unidades de convivencia formadas por personas unidas por lazos familiares, matrimonio, pareja de hecho o acogimiento. En situaciones excepcionales —como separaciones, desahucios o contextos de exclusión social acreditados— se permite considerar unidades independientes aunque compartan vivienda.

El aumento reciente de la demanda ha vuelto a poner el foco en la presión que soportan las oficinas de la Seguridad Social en Palma. La imagen de colas que desbordan la manzana refleja, según fuentes consultadas, tanto el peso creciente de las ayudas sociales en determinados sectores de la población como las dificultades administrativas para absorber picos de solicitudes en periodos concretos.

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