«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
En diciembre del 2025 la cifra alcanzaba los 1,6 millones

España alcanza un máximo histórico de tres millones de trabajadores extranjeros tras duplicarse en una década

Inmigrantes ilegales llegados a España. Europa Press

España cerró 2025 con una cifra récord de trabajadores extranjeros, muy cerca de los 3,1 millones de afiliados a la Seguridad Social, el doble que hace apenas diez años, reflejo directo del intenso flujo migratorio registrado desde 2022 y de su impacto creciente en el mercado laboral.

Según los datos oficiales citados por Vozpópuli, a lo largo del año se incorporaron 204.659 nuevos afiliados extranjeros, de modo que cuatro de cada diez empleos creados en 2025 —de un total medio de 506.451— fueron ocupados por trabajadores de nacionalidad no española. El peso de este colectivo supera ya el 14% del total del empleo, consolidando una tendencia que se acelera ejercicio tras ejercicio.

Hace una década, en diciembre de 2015, los trabajadores extranjeros apenas alcanzaban los 1,6 millones y representaban solo el 9% del total de afiliados. Hoy, España encadena tres años consecutivos con más de 200.000 nuevas altas extranjeras, un crecimiento relativo muy superior al de los trabajadores nacionales.

La OCDE constata que el mercado laboral español se nutre cada vez más de inmigración permanente y temporal. En este último caso, los trabajadores que llegan para cubrir empleos estacionales se han disparado un 350% respecto a 2019, impulsados por cambios normativos aprobados por el Gobierno en 2024 que permiten autorizaciones de hasta cuatro años, con estancias laborales de hasta nueve meses por temporada.

No obstante, la OCDE subraya que la mayoría de los inmigrantes no llegaron con un empleo preacordado, sino por motivos familiares o humanitarios, lo que cuestiona el discurso oficial que presenta la inmigración masiva como una respuesta planificada a las necesidades productivas.

El fenómeno no se limita al empleo asalariado. Casi 700.000 autónomos son ya extranjeros o con doble nacionalidad, lo que supone uno de cada cinco trabajadores por cuenta propia en España, otro máximo histórico que confirma el cambio estructural del mercado laboral.

La inmigración también tiene un reflejo directo en las cifras de desempleo. Según el SEPE, 2025 cerró con 336.781 parados extranjeros, unos 15.500 menos que el año anterior. Sin embargo, el número total de demandantes de empleo extranjeros asciende a 660.660, al incluir colectivos como los fijos discontinuos inactivos.

Las comunidades con mayor concentración son Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid. En paralelo, 244.120 extranjeros perciben algún tipo de prestación por desempleo, un 8% más que en 2024, y representan el 13% del total de beneficiarios.

El gasto mensual destinado a prestaciones para trabajadores extranjeros ronda los 200 millones de euros, cerca del 10% del gasto total, una cifra que, aunque ha bajado ligeramente respecto a 2024, confirma el peso creciente de la inmigración en el sistema social y laboral español.

Los datos de 2025 consolidan así una realidad difícil de ocultar: el mercado laboral español depende cada vez más de la inmigración, con consecuencias económicas, sociales y demográficas que siguen sin abordarse de forma clara en el debate político.

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