La Comisión Europea (CE) concedió a España una subvención de más de 111 millones de euros hace año y medio para acometer una renovación integral de la línea ferroviaria de alta velocidad Madrid-Sevilla, el primer corredor de AVE puesto en servicio en el país en 1992. Bruselas justificó la inversión al considerar que esta infraestructura había quedado claramente desfasada frente al resto de la red española de alta velocidad.
La ayuda, financiada a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), fue aprobada formalmente el 25 de junio de 2024 y asciende a 111.646.340 euros. El proyecto contempla la modernización de más de 435 kilómetros de vía, de un total de 471 que conforman este eje estratégico, uno de los más transitados desde que en 2023 se abrió a la competencia privada el tráfico ferroviario, según ha avanzado Abc.
Mucho antes del grave accidente ocurrido el 18 de enero, en el que fallecieron 46 personas tras el choque de dos trenes a gran velocidad cerca de Adamuz (Córdoba), la Comisión ya advertía de la necesidad de reforzar el mantenimiento de este corredor. La ficha técnica del proyecto, fechada en diciembre de 2023, señalaba expresamente la obsolescencia de la infraestructura y su desgaste tras casi 34 años de funcionamiento ininterrumpido.
El siniestro ha reavivado el debate sobre el estado de conservación de la red ferroviaria y la gestión del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Las primeras conclusiones técnicas apuntan a un fallo en una soldadura aluminotérmica en el punto kilométrico 318,681, una avería que habría provocado la rotura de la vía y el posterior descarrilamiento de un tren de Iryo a las 19.43 horas.
El programa financiado con fondos europeos se enmarca en el período 2014-2020 y responde al objetivo comunitario de impulsar un transporte más sostenible y reducir la congestión en las grandes redes de comunicación. Entre las actuaciones previstas figuran la sustitución masiva de raíles y traviesas, la rehabilitación estructural de puentes y túneles, la estabilización de terraplenes y la mejora de los sistemas de drenaje.
Durante una comparecencia especialmente tensa en el Senado, el ministro de Transportes, Óscar Puente, explicó que Adif prevé intervenir sobre 1,6 millones de traviesas a lo largo de la línea. En una primera fase ya se han reemplazado más de 71.000 unidades en el norte de la provincia de Córdoba. Una segunda etapa, iniciada en 2024, se centra en la sustitución de más de 123.000 traviesas con grietas y defectos localizadas en apenas 65 kilómetros entre Almodóvar del Río y Guadajoz.
Sin embargo, el tramo de Adamuz, donde se produjo el accidente, aún no tiene calendarizada la sustitución de unas 34.000 traviesas deterioradas. El propio ministro reconoció que la renovación completa de los soportes se realizará por fases y que el proceso se prolongará durante al menos cinco años.
Las explicaciones del Gobierno no han convencido al Partido Popular. Eurodiputados del PP, encabezados por Juan Ignacio Zoido, han anunciado el registro de una pregunta formal en la Eurocámara dirigida al comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, Apostolos Tzitzikostas. Reclaman que se aclare si Bruselas tiene previsto investigar el destino exacto de los fondos y si, antes de conceder la ayuda, se evaluó el impacto que la obsolescencia de la vía podía tener sobre la seguridad ferroviaria.
Además de los fondos Feder, la línea Madrid-Sevilla también recibe financiación del programa Next Generation para la modernización del suministro eléctrico y de los sistemas de control y señalización. En este ámbito, Adif ha iniciado la sustitución del antiguo sistema LZB por el ERTMS nivel 2, un estándar europeo más avanzado que permite una gestión más precisa del tráfico ferroviario.
La infraestructura cuenta con doble vía, ancho estándar, 32 puentes y 17 túneles. En su inauguración, en abril de 1992, fue presentada como un símbolo del salto tecnológico de España y una apuesta estratégica por el desarrollo del sur del país. Diseñada para velocidades de hasta 300 kilómetros por hora, la línea operó durante años con altos niveles de fiabilidad, aunque en la última década se han multiplicado las incidencias y los retrasos en un servicio que en su día fue referencia de puntualidad.