La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de Castilla y León, dirigida por Alberto Díaz Pico, de VOX, ha introducido una condición para proteger el destino de las ayudas al cine: los fondos de esta convocatoria no podrán utilizarse para financiar «adoctrinamiento ideológico», propaganda partidista o respaldo explícito a determinadas opciones políticas.
La disposición forma parte de las subvenciones destinadas a las fases de preparación, producción y distribución de largometrajes, documentales y pilotos de series. Los beneficiarios deberán respetar la objetividad, la neutralidad institucional y el interés general en las actividades subvencionadas. La exigencia sitúa la responsabilidad sobre el dinero del contribuyente en el centro de la política cultural autonómica.
La cláusula figura en la orden publicada el pasado 9 de octubre en el Boletín Oficial de Castilla y León. Su alcance se refiere a las actuaciones financiadas mediante esta convocatoria, que mantiene el apoyo a la creación cinematográfica y audiovisual bajo condiciones expresas sobre el destino de los recursos.
El cambio encaja con el compromiso que Díaz Pico, de VOX, expresó al asumir la Consejería en junio, cuando anunció su intención de combatir la ideologización de la cultura. La convocatoria también reduce el anticipo de las ayudas del 25% al 20% y establece límites a la financiación autonómica de cada proyecto.
La apuesta de VOX plantea una cuestión fundamental para cualquier administración: conceder una subvención exige justificar su utilidad para el conjunto de los ciudadanos. La libertad de creación convive con la obligación de explicar qué actividades reciben respaldo económico público y con qué finalidad.