El ayuntamiento de la CUP en Gerona ha inaugurado en el Cementerio Nuevo de la ciudad un espacio con diez sepulturas destinadas a enterramientos según el rito funerario islámico. La actuación, que comenzó en agosto del año pasado y concluyó en diciembre, ha supuesto una inversión municipal de 96.699,20 euros, según ha avanzado e-notícies.
Las nuevas tumbas se han construido en una zona elevada del recinto funerario, separada de los tradicionales nichos. Esta disposición responde a las normas del islam para los entierros: el cuerpo debe depositarse en la tierra —no en nichos— y orientado hacia La Meca. Con esta adaptación, el consistorio pretende facilitar que los miembros de la comunidad musulmana puedan ser enterrados siguiendo sus tradiciones religiosas.
El proyecto surgió inicialmente durante la pandemia, cuando muchas familias musulmanas residentes en la ciudad se encontraron con dificultades para repatriar a sus familiares fallecidos a sus países de origen. Ante esa situación, se planteó la necesidad de habilitar un espacio específico dentro del cementerio municipal que permitiera realizar los entierros conforme a sus prácticas funerarias. La tramitación administrativa retrasó su ejecución, aunque finalmente la iniciativa ha podido materializarse y el área fue seleccionada en coordinación con representantes de la propia comunidad islámica.
Desde el consistorio se ha defendido la medida argumentando que responde al derecho de las comunidades religiosas a disponer de parcelas reservadas dentro de los cementerios municipales para poder llevar a cabo sus rituales funerarios. Además, la Generalidad de Cataluña lleva tiempo recomendando a los ayuntamientos que habiliten este tipo de espacios para facilitar los entierros de confesión musulmana.
La decisión no es un caso aislado en la región. En el municipio cercano de Salt, por ejemplo, existe un proyecto para levantar seis tumbas destinadas a enterramientos islámicos, cada una con capacidad para varios cuerpos.
Los cementerios o parcelas musulmanas, conocidas como maqbara, se rigen por normas estrictas de la tradición islámica. El cuerpo se deposita directamente en la tierra —en ocasiones con un ataúd muy sencillo—, se prohíbe la cremación y la posición del fallecido debe orientarse hacia La Meca. Estos requisitos hacen que muchos cementerios convencionales no dispongan de instalaciones adaptadas.
En España existen actualmente alrededor de 35 cementerios o secciones destinadas a enterramientos musulmanes, cinco de ellos situados en Cataluña. Sin embargo, su capacidad es limitada en relación con la población musulmana residente en el país, que supera los 2,4 millones de personas. Debido a esta escasez, muchas familias optan por contratar seguros que cubren la repatriación del cuerpo al país de origen cuando se produce un fallecimiento.
La creación de nuevos espacios funerarios de este tipo ha abierto un debate social y político. Algunos sectores consideran que la falta de áreas específicas vulnera la libertad religiosa recogida en la Constitución, mientras que otros creen que reservar zonas diferenciadas en los cementerios públicos supone una concesión que fomenta la segregación entre comunidades.
La inauguración del área en Gerona ha generado también una intensa reacción en redes sociales. Tras el anuncio difundido por el propio ayuntamiento, numerosos usuarios expresaron críticas y mensajes de protesta, acusando al consistorio de ceder ante las demandas de la comunidad islámica e incluso advirtiendo de posibles consecuencias electorales.