
La Embajada de España en Rabat ha alertado al Gobierno de Pedro Sánchez de la proliferación de mensajes en redes sociales que llaman a protagonizar una nueva entrada multitudinaria en Ceuta el próximo miércoles 23 de septiembre, coincidiendo con las elecciones legislativas de Marruecos. Los servicios de información españoles ya vigilan los movimientos internos de población ante el temor a que pueda repetirse un episodio como el registrado los días 30 y 31 de julio.
La información, adelantada por El Confidencial y confirmada por el diario a través de fuentes de Moncloa, señala que el aviso partió este jueves de la Consejería de Interior de la Embajada española en Marruecos. Las publicaciones detectadas presentan la jornada electoral como una «oportunidad excepcional» para burlar los controles marroquíes y alcanzar territorio español.
El grueso de las convocatorias se concentra en Ceuta, aunque algunos mensajes también animan a intentar acceder a Melilla. «Se prevé que aumenten las publicaciones conforme se acerque la fecha», señala el aviso remitido al Ejecutivo.
La alerta devuelve la atención a la actuación de Marruecos en la frontera, después de que la retirada de efectivos marroquíes durante los actos del Día del Trono coincidiera con la invasión registrada a finales de julio. En esta ocasión, la propia Embajada española indica por ahora que no ha detectado indicios de que las elecciones vayan a reducir la protección del perímetro fronterizo.
El riesgo, sin embargo, ha llevado a los servicios de información españoles a monitorizar los movimientos de población dentro de Marruecos para detectar cualquier concentración significativa en dirección a Ceuta. El precedente inmediato obliga a extremar la vigilancia: los llamamientos difundidos por redes sociales también desempeñaron un papel relevante antes del desbordamiento de julio.
La situación resulta especialmente delicada porque las elecciones marroquíes se celebrarán en un momento de descontento entre amplios sectores de la juventud del país, marcado por el desempleo y la falta de oportunidades. La escasa participación juvenil constituye uno de los principales problemas de los comicios del 23 de septiembre. Reuters señala que apenas un 3% de los marroquíes de entre 18 y 24 años se ha registrado para votar y sitúa el desempleo juvenil en el 27%.
Aunque Marruecos celebra elecciones parlamentarias, la monarquía conserva amplias competencias sobre áreas fundamentales de la política del país, lo que limita el margen de actuación de los partidos y alimenta la desafección de parte de la población.
En este escenario, Rabat trata de evitar que la jornada electoral quede marcada por nuevas imágenes de miles de jóvenes dirigiéndose hacia territorio español. Según las fuentes citadas, alrededor de 200 antidisturbios, agentes de la Gendarmería y miembros de las Fuerzas Auxiliares marroquíes participaron este jueves en un simulacro de contención en las inmediaciones de la frontera ceutí.
El despliegue supone una diferencia respecto a lo sucedido el pasado 30 de julio, cuando la frontera terminó desbordada. Entonces, buena parte de los efectivos marroquíes disponibles habían sido destinados a Tetuán por los actos centrales del Día del Trono, circunstancia que coincidió con la llegada de miles de personas al entorno del Tarajal.
Los documentos desclasificados posteriormente por el Gobierno español mostraron además que CNI, Policía Nacional y Guardia Civil habían trasladado avisos sobre el aumento de la presión antes de que la situación terminara fuera de control. Los llamamientos difundidos en internet fueron una de las señales que precedieron a aquella entrada multitudinaria.
El precedente ha obligado ahora a elevar las precauciones. Desde el 15 de agosto, el perímetro ceutí permanece sometido a medidas extraordinarias de vigilancia para impedir otro desbordamiento, mientras los servicios de inteligencia siguen las convocatorias que circulan en Marruecos.
La posibilidad de una nueva invasión llega, además, cuando Ceuta continúa soportando las consecuencias de la entrada de julio. Más de 10.000 inmigrantes ilegales permanecen todavía en la ciudad, según las cifras del Gobierno recogidas por El Confidencial, mientras el Ejecutivo local eleva la estimación hasta 13.000.
Apenas unos 4.000 están alojados en instalaciones habilitadas por el Estado. Miles continúan repartidos por playas, calles y montes, en una ciudad de alrededor de 83.000 habitantes que afronta una presión excepcional sobre sus recursos y servicios.
La nueva convocatoria coloca de nuevo bajo vigilancia la actuación de Rabat, cuya cooperación resulta determinante para impedir que miles de personas alcancen simultáneamente la frontera española. Esta vez las autoridades marroquíes han movilizado efectivos y realizado ejercicios preventivos. El próximo miércoles permitirá comprobar sobre el terreno la eficacia de ese dispositivo ante unos llamamientos que, según la propia Embajada española, previsiblemente aumentarán durante los próximos días.