La misma nomenclatura que en 1936. El responsable de Organización de Más Madrid, Gabriel Ortega, ha solicitado el registro de tres nuevas marcas políticas —‘Nuevo Frente Amplio’, ‘Frente Popular’ y ‘Nuevo Frente Popular’— en plena negociación para reeditar una alianza electoral de la extrema izquierda junto a Sumar, IU y los Comunes de cara a las próximas elecciones generales.
Según consta en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), el dirigente de Más Madrid presentó a finales de 2025 las tres solicitudes bajo la categoría de organización para reuniones políticas, una fórmula habitual cuando se barajan nuevas plataformas electorales o coaliciones políticas.
Las peticiones, adelantadas por The Objective continúan en tramitación administrativa, lo que implica que todavía no se ha producido su concesión definitiva. Desde Más Madrid han restado importancia al movimiento y han defendido que se trata de un procedimiento preventivo.
Fuentes de la formación han explicado que «es una práctica habitual ante una posible coalición registrar nombres previamente», una estrategia que —según subrayan— busca evitar conflictos legales o registrar marcas antes de que lo hagan terceros.
En cualquier caso, desde la dirección del partido han querido rebajar las interpretaciones políticas sobre estas denominaciones. «No determina nada», sostienen desde Más Madrid, al insistir en que el nombre definitivo de la eventual coalición de la extrema izquierda se decidirá «cuando sea el momento».
Uno de los nombres solicitados ahora, Nuevo Frente Amplio, evoca directamente al Frente Amplio de Uruguay, considerada por sectores de ultraizquierda como un «referente político«.
Sin embargo, la utilización de los nombres ‘Frente Popular’ y ‘Nuevo Frente Popular’, recuerdan a la coalición electoral que unió a las fuerzas de izquierda en las elecciones de 1936, responsables de miles de asesinatos de civiles y de políticos, previos al estallido de la Guerra Civil.
Más Madrid, IU, Movimiento Sumar y Comuns presentaron públicamente su refundación de su alianza política y electoral el pasado 21 de febrero, reivindicándose como la «casa común» con mano tendida a otras formaciones, ya sean aliados actuales o Podemos.
A su vez, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya desveló que no iba a repetir como candidata electoral y diversos dirigentes han aconsejado enfriar la elección de la marca y el liderazgo de la futura coalición.