Controversia en el parque de Bomberos de Lloret de Mar. La Dirección General de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento, dependiente de la Generalidad de Cataluña, ha abierto un expediente disciplinario ordinario a un bombero por cuestionar públicamente los criterios de selección y las cuotas de género implantadas desde 2023 dentro del plan oficial para «feminizar» el cuerpo.
El afectado es Ricardo Cantero, destinado en Lloret de Mar y conocido por su oposición a la reserva del 40% de plazas para mujeres tanto en el acceso como en la promoción interna. Según Interior, las manifestaciones del bombero podrían incluir «afirmaciones inexactas» capaces de dañar la confianza de los ciudadanos en el cuerpo. Con ese argumento, la administración investiga si incurrió en una infracción disciplinaria que podría calificarse como grave o muy grave.
Cantero ha señalado de forma reiterada la desigualdad de exigencias entre aspirantes. En la última convocatoria, con 300 plazas ofertadas, 120 quedaron reservadas para mujeres y 180 para hombres. Sin embargo, denunció que mientras a los aspirantes masculinos se les exigió una calificación mínima del 7,26% para superar una fase del proceso, a las candidatas se les permitió avanzar con un 5.
El bombero también cuestionó los baremos diferenciados en las pruebas físicas, que, a su juicio, comprometen la seguridad operativa. Entre los ejemplos citados, destacó la reducción del peso de las mochilas forestales o la adaptación de herramientas en función del sexo. «Establecer baremos distintos basados en el género es absurdo. La tarea es la misma para todos y las emergencias no distinguen entre sexos, edades o condiciones«, afirmó en mayo en declaraciones a un medio local.
Tras conocerse la apertura del expediente, el colectivo Bombers per la Igualtat, del que Cantero es portavoz, expresó en redes sociales su “máximo apoyo” al trabajador. La entidad defiende que la meritocracia debe prevalecer sobre criterios identitarios y rechaza que las cuotas se impongan a costa de rebajar exigencias. El pasado mes de julio, el grupo se manifestó en Barcelona contra estas políticas bajo un lema claro: «Mujeres en el cuerpo, sí. No es el qué, es el cómo«.
El caso reabre el debate sobre la gestión ideológica de los servicios de emergencia en Cataluña y sobre hasta qué punto la crítica interna a decisiones políticas puede convertirse en motivo de sanción dentro de un cuerpo cuya eficacia depende, según advierten sus propios profesionales, de la preparación y no de las cuotas.