
La Guardia Civil ya investiga la posible existencia de túneles que estarían siendo utilizados para acceder irregularmente a Ceuta después de que fueran localizados 95 menores en el Monte García Aldave que, según fuentes conocedoras de las pesquisas, llevarían apenas unos días en la ciudad y no formarían parte de quienes entraron durante los episodios del 30 y 31 de julio. La hipótesis que manejan esas fuentes apunta a la posible existencia de un tercer paso subterráneo, después de los dos descubiertos anteriormente en el entorno del Tarajal.
El hallazgo ha despertado las sospechas por las características del grupo: se trataría de 95 varones menores de edad, algunos de entre ocho y diez años, cuya presencia en García Aldave resultaría difícil de explicar si hubieran permanecido durante semanas ocultos y sin ayuda. Los investigadores tratan de determinar cuándo llegaron, por dónde accedieron y si detrás de su entrada pudo existir una estructura organizada.
Periodistas de LA GACETA han constatado en Ceuta, a partir de testimonios de fuentes del Ejército, la probable existencia de túneles utilizados para la entrada ilegal de menores. La investigación abierta para localizarlos se enfrenta a grandes dificultades por la orografía y por su posible conexión con redes de narcotráfico. Según estas fuentes, podrían encontrarse en naves industriales o puntos fronterizos de difícil acceso, lo que complica su detección e inutilización.
Las sospechas vuelven a dirigir la atención hacia el Polígono del Tarajal, donde ya han sido descubiertas estructuras subterráneas vinculadas al narcotráfico. El primero de los conductos apareció en febrero de 2025 dentro de una antigua nave industrial y tenía alrededor de 50 metros de longitud y puntos situados hasta 12 metros bajo tierra. Su reducido tamaño permitía atravesarlo prácticamente a rastras.
Aquella infraestructura salió a la luz durante la denominada Operación Hades, relacionada con una trama dedicada presuntamente a introducir grandes cantidades de hachís desde Marruecos y cargarlas posteriormente en vehículos para transportarlas hasta la Península. La investigación terminó con 14 detenidos y estuvo vinculada a la intervención de más de 6.000 kilos de resina de hachís.
Un segundo túnel fue localizado el pasado 31 de marzo, también en el área fronteriza. El acceso se encontraba escondido detrás de un gran refrigerador insonorizado y la instalación estaba dividida en tres partes: un pozo de entrada, una cámara intermedia empleada presuntamente para almacenar los fardos y un tramo final dirigido hacia territorio marroquí. Las operaciones relacionadas con estas redes se saldaron con 27 detenidos, más de 17 toneladas de droga y 1,43 millones de euros en efectivo intervenidos.
La existencia previa de estos pasos ha llevado a contemplar ahora la posibilidad de que infraestructuras concebidas para el contrabando puedan estar siendo empleadas también para el tráfico de personas. Artículo14 señala que los investigadores ya habían considerado anteriormente que los túneles utilizados para introducir droga pudieran servir igualmente como vías clandestinas de entrada de inmigrantes.
Otra de las hipótesis recogidas por el citado medio es que detrás de la llegada de los menores pueda encontrarse una red organizada con posibles contactos al otro lado de la frontera. Esa posibilidad permanece sin acreditar públicamente y forma parte de las líneas que deberán esclarecer las investigaciones. Los menores localizados han sido identificados y derivados a los recursos habilitados para su atención.
La aparición del grupo se produce además en un momento en el que Ceuta continúa gestionando las consecuencias de las entradas de finales de julio. El presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas, había cifrado en alrededor de 13.000 las personas que permanecían en la ciudad autónoma, distribuidas entre asentamientos improvisados, recursos para menores y el CETI.
La incógnita que permanece abierta es si existe efectivamente un tercer túnel todavía operativo bajo la frontera y, en ese caso, dónde se encuentra y quién controla su utilización. Los antecedentes del Tarajal demuestran que este tipo de infraestructuras clandestinas han existido y han sido empleadas por organizaciones de narcotráfico; determinar si alguna está sirviendo ahora para introducir personas constituye la cuestión que las fuentes consultadas sitúan en el centro de las pesquisas.