La Policía Nacional ha confirmado el hallazgo del cuerpo sin vida de Jesús Tavira, empresario de 63 años desaparecido el pasado 18 de marzo en Alicante, tras un operativo de búsqueda que se ha prolongado durante 41 días. El cadáver fue localizado en un aljibe de la pedanía de El Bacarot, sepultado bajo aproximadamente dos metros de hormigón. La investigación apunta a un presunto homicidio vinculado a un conflicto económico entre la víctima y uno de sus empleados, según apunta El Debate.
Según fuentes policiales, el principal sospechoso, un inmigrante argelino, habría participado directamente en los hechos junto con otras tres personas, ya detenidas. El cuerpo presentaba múltiples heridas por arma blanca, —hasta 12 puñaladas, según fuentes consultadas por LA GACETA— muchas de ellas en la espalda, lo que sugiere un ataque violento y continuado. Tras el crimen, los implicados habrían procedido a la ocultación deliberada del cadáver mediante su envoltura en plásticos y posterior sellado con cemento en el interior de un pozo.
La investigación ha sido desarrollada por la Unidad de Delincuencia Violenta, que ha señalado la complejidad operativa derivada de la condición ilegal de los ocupantes de la vivienda donde se produjeron los hechos. Esta circunstancia habría dificultado la identificación de los sospechosos en las primeras fases. La vivienda, además, estaba ocupada ilegalmente, lo que generó un entorno de opacidad estructural que retrasó el avance de las investigaciones.
Las diligencias indican que la víctima mantenía una deuda aproximada de 5.000 euros con el principal investigado. Como posible forma de compensación, habría facilitado el acceso a la vivienda donde posteriormente se produjo el crimen. La hipótesis principal sostiene que una discusión derivó en una agresión letal en el interior del inmueble.
Durante los primeros días tras la desaparición, el sospechoso habría proporcionado una versión que apuntaba a una salida voluntaria de la víctima, acompañada por terceros no identificados. Sin embargo, esta declaración fue considerada «inconsistente» tras la localización del vehículo de Tavira, un Audi Q5, completamente calcinado en otro punto de la ciudad. Este hallazgo reforzó la línea de investigación de una desaparición forzada.
La recuperación del cuerpo requirió la intervención de unidades técnicas especializadas, que realizaron trabajos de extracción durante más de diez horas. La identificación preliminar fue posible gracias a efectos personales que permanecían en el cadáver.
La autoridad judicial ha decretado prisión provisional sin fianza para tres de los detenidos por delitos de asesinato, robo violento y daños, mientras que un cuarto implicado ha quedado en libertad con cargos. La investigación continúa abierta para esclarecer todos los elementos del caso y determinar el grado de participación individual.