La nacionalización masiva de descendientes de españoles impulsada al amparo de la Ley de Memoria Democrática no necesita incorporar millones de nuevos electores al censo para influir en el resultado de unas elecciones generales. Los resultados del 23-J muestran que apenas unos miles de votos concentrados en determinadas circunscripciones pueden alterar el reparto de diputados y, en consecuencia, las mayorías necesarias para formar Gobierno.
Un total de 13 escaños de las elecciones generales de 2023 se decidieron por diferencias inferiores a 3.000 votos. Dos de ellos se adjudicaron por menos de 500 sufragios y otros siete por márgenes inferiores a 2.000.
La circunscripción más ajustada fue Gerona. Junts obtuvo el último diputado en juego por una diferencia de apenas 285 votos frente al PP. En Cantabria, VOX conservó su último escaño por 404 sufragios de ventaja sobre los populares.
Las diferencias tampoco alcanzaron los 2.000 votos en otras siete circunscripciones. En Tarragona, Junts retuvo el último diputado frente al PSC por 1.248 sufragios. En Madrid, el PP conservó su último representante, que habría pasado al PSOE con 1.340 papeletas adicionales.
El PSOE mantuvo el último escaño de Albacete por una diferencia de 1.412 votos frente a VOX, mientras que en Salamanca el PP se impuso a los socialistas por un margen de 1.495 sufragios.
En Santa Cruz de Tenerife, la disputa por el último diputado enfrentó a los dos socios del Gobierno. El PSOE conservó el escaño y Sumar habría necesitado 1.565 votos adicionales para arrebatárselo.
Una diferencia similar se produjo en Ceuta, donde el PP mantuvo su diputado frente al PSOE por 1.587 votos. En Teruel, los populares conservaron el último escaño mientras Teruel Existe quedó a 1.946 sufragios de conseguirlo.
Estos márgenes adquieren especial relevancia ante la ampliación del censo exterior provocada por la conocida como «ley de nietos». Hasta el 22 de octubre de 2025, fecha en la que terminó el plazo para acogerse al procedimiento, se habían registrado 2,4 millones de solicitudes de cita para presentar la documentación necesaria.
El Gobierno sostiene que la falta de medios en los consulados ralentiza la tramitación y rechaza que la incorporación de nuevos ciudadanos al censo pueda alcanzar antes de las próximas elecciones generales una dimensión suficiente para alterar los resultados.
Los datos del 23-J, sin embargo, muestran que no sería necesario completar la tramitación de millones de expedientes. Unos pocos miles de nuevos electores concentrados en determinadas provincias podrían resultar suficientes para modificar la adjudicación del último diputado.
La cuestión adquiere una especial dimensión política porque quienes obtienen la nacionalidad y residen en el extranjero pueden quedar vinculados electoralmente a una circunscripción española. La elección de esa provincia resulta determinante, ya que el sistema electoral distribuye los escaños por circunscripciones y los márgenes para conseguir el último diputado pueden ser mínimos.
El PSOE pone el foco en Buenos Aires
El PSOE ha intensificado su actividad entre los potenciales nuevos electores residentes en Argentina, el país que concentra el mayor volumen de solicitudes relacionadas con la «ley de nietos».
La demarcación consular de Buenos Aires acumula 645.052 solicitudes de nacionalidad. La estrategia socialista para establecer vínculos con estos nuevos ciudadanos ha quedado bajo el foco después de la difusión de un vídeo en el que se aborda la importancia de la adscripción electoral a determinadas provincias.
La posibilidad de concentrar nuevos electores en circunscripciones especialmente disputadas multiplica el impacto potencial de la ampliación del censo. En unas elecciones generales ajustadas, el cambio de unos pocos diputados puede resultar decisivo para determinar qué bloque alcanza la mayoría necesaria para gobernar.
Además de los nueve escaños decididos por menos de 2.000 votos, otras cuatro circunscripciones registraron diferencias inferiores a 3.000. En Málaga, el PP obtuvo el último diputado frente al PSOE por 2.429 sufragios; en Guipúzcoa, el PNV superó a Sumar por 2.433; en Cuenca, los populares se impusieron al PSOE por 2.728 votos; y en Navarra, los socialistas consiguieron el último representante con 2.855 sufragios de ventaja sobre Sumar.
El sistema electoral español amplifica además la importancia de las provincias menos pobladas. En las elecciones generales de 2023 hubo cinco circunscripciones en las que obtener un diputado exigió menos de 20.000 votos: Ceuta, Teruel, Melilla, Soria y Segovia.
En Cuenca, Guadalajara, Lérida, Huesca, Ávila, Palencia, Álava y Zamora, el número de votos necesario para conseguir representación quedó por debajo de los 30.000.
La diferencia con las grandes circunscripciones es considerable. En Madrid, conseguir un diputado exigió más de 90.000 votos; en Valencia, más de 80.000; y en Barcelona, más de 70.000.
El voto exterior aumenta tras el fin del voto rogado
La evolución reciente del voto de los españoles residentes en el extranjero añade otro elemento al debate. Las elecciones autonómicas andaluzas permiten comprobar el crecimiento tanto del censo CERA como de la participación exterior.
En los comicios de 2022 había 263.504 electores andaluces residentes en el extranjero, de los que votaron 7.602. Entonces todavía estaba vigente el sistema de voto rogado, que obligaba a solicitar previamente la participación electoral.
En las elecciones autonómicas de 2026, el número de electores residentes en el exterior aumentó hasta los 302.074 y participaron 21.583.
El censo CERA creció así un 14,6%, pero el número de votantes aumentó un 183,9%. La tasa de participación pasó del 2,88% en 2022 al 7,14% en 2026.
La combinación de la eliminación del voto rogado, el aumento de la participación exterior y la incorporación de nuevos ciudadanos a través de la «ley de nietos» sitúa el CERA ante un crecimiento de su peso electoral. Los resultados del 23-J muestran hasta qué punto ese incremento puede resultar decisivo: en 13 circunscripciones, menos de 3.000 votos habrían bastado para cambiar de manos el último escaño.