«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La policía halló en Mallorca una silla de ruedas con un kilo de cocaína oculto

La mayoría de los condenados por enviar cocaína desde Perú a Mallorca en sillas de ruedas evitará la cárcel

Imagen de archivo de una persona en silla de ruedas. Europa Press.

Una decena de personas de nacionalidad ecuatoriana, cubana y dominicana, entre otras no reveladas por fuentes oficiales, ha reconocido ante la Audiencia Provincial de Baleares su participación en una red criminal dedicada a introducir cocaína y marihuana desde Perú hasta Mallorca, ocultando la droga en la estructura de sillas de ruedas. Pese a la gravedad de los hechos, la mayoría de los condenados no ingresará en prisión tras alcanzar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía.

Los acusados han aceptado penas de entre un año y medio y cinco años de cárcel por delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal, después de que el Ministerio Público rebajara de forma sustancial las condenas inicialmente solicitadas, que superaban en conjunto el centenar de años de prisión. En virtud del acuerdo, la mayor parte de los implicados evitará el ingreso en prisión, mientras que dos de ellos deberán hacer frente a multas de 215.000 y 126.000 euros, respectivamente.

Los ahora condenados admitieron que entre abril de 2023 y julio de 2024 se dedicaron de manera continuada al envío de estupefacientes desde distintos países de Iberoamérica, principalmente Perú. Para ello utilizaban correos humanos, conocidos como «mulas», que transportaban la droga camuflada en el armazón de sillas de ruedas, un método diseñado para eludir los controles policiales y aduaneros.

Los hechos juzgados se enmarcan en la operación ‘Sparrow’, desarrollada por funcionarios del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria y agentes de la Policía Nacional, que permitió desmantelar en Mallorca una red criminal de origen sudamericano dedicada no sólo a la introducción de droga en España, sino también a su transformación, adulteración y posterior distribución.

La primera fase de la investigación se produjo en febrero de 2024, cuando fue interceptado en el puerto de Mallorca un individuo de origen ecuatoriano que intentaba entrar en la isla con un kilo de cocaína oculto en una silla de ruedas, el mismo modus operandi que ahora ha quedado acreditado judicialmente.

En una segunda fase, ya en el mes de junio, los investigadores detectaron una transacción de droga en plena vía pública entre dos de los integrantes de la red, uno de origen cubano y otro dominicano, que fueron detenidos en el acto por agentes de Policía Nacional y Vigilancia Aduanera.

A raíz de estas detenciones se practicaron tres registros domiciliarios, localizándose en uno de ellos un laboratorio clandestino destinado a la adulteración de cocaína. Durante los registros se intervinieron dos kilos de cocaína, grandes cantidades de sustancias precursoras y productos de corte —como cafeína, ácido bórico, entre otros—, más de 7.000 euros en efectivo, moldes, tamizadores y prensas hidráulicas utilizadas para la manipulación y distribución del estupefaciente.

En una última fase de la operación, ya a comienzos de julio, los investigadores registraron cinco inmuebles adicionales y detuvieron a siete personas más, una de ellas en Madrid, completando así el desmantelamiento de una estructura criminal perfectamente organizada y con reparto de funciones.

En total, la droga intervenida durante la operación fue valorada en más de 344.000 euros. La organización estaba liderada por un individuo plenamente identificado que permanece huido de la Justicia.

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