La ministra de Sanidad, Mónica García, decidió ayer dar la espalda a las protestas de los ceutíes y apoyar a la Cruz Roja ante las protestas ciudadanas que llevaron al bloqueo de la entrega de la comida a los inmigrantes ilegales asentados en la playa del Trampolín.
Ignorando el sufrimiento de miles de vecinos de Ceuta durante casi un mes, la ministra destacó el «espectacular trabajo humanitario y sanitario» que, según ella, está llevando a cabo la organización. En un mensaje publicado en sus redes sociales, García expresó todo su «reconocimiento y apoyo frente a quienes les señalan, incluidos los señalamientos velados«, sin concretar a qué o quiénes se refería.
Además, García subrayó que «los inmigrantes no traen enfermedades» y aclaró que «pueden enfermar, pero no las traen», calificando de «injusto y xenófobo» relacionar inmigración y enfermedad.
Sin embargo, la ministra de Sumar no explicó por qué tardó 17 días en visitar Ceuta, negando que exista una situación de colapso en los centros asistenciales dependientes del Ministerio de Sanidad. También reiteró que la sanidad pública atiende a los pacientes «según la necesidad clínica«.