
Los ceutíes dicen basta y estallan contra el Gobierno de Pedro Sánchez 26 días después de la llegada masiva de inmigrantes ilegales a la ciudad. Alrededor de 2.000 personas se han movilizado este martes coincidiendo con la entrada en funcionamiento del Mando Único decretado por el Ejecutivo para expresar su rechazo a la permanencia y reubicación de inmigrantes ilegales en diferentes instalaciones de Ceuta.
La protesta comenzó frente al cuartel Fiscer, inicialmente como una muestra de apoyo a los vecinos del entorno ante la previsión de que el recinto militar acogiera a nuevos inmigrantes. Sin embargo, la concentración fue aumentando y terminó desplazándose hacia el centro de la ciudad, donde se encontraba el ministro Ángel Víctor Torres junto al delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez.
Una parte de los manifestantes se concentró ante el hotel en el que ambos se encontraban comiendo y trató de acceder al establecimiento, aunque el dispositivo de seguridad impidió la entrada. Durante la protesta se escucharon consignas como «Ceuta no es un CETI» e «invasores, expulsión», mientras aumentaba la presión alrededor del inmueble.
Torres había llegado ese mismo martes a Ceuta para asumir la dirección del nuevo Mando Único. Entre sus competencias figura la coordinación de los medios desplegados, la determinación de las prioridades y la integración de las actuaciones humanitarias, fronterizas, administrativas, asistenciales y de seguridad relacionadas con la crisis.
El ministro también tendrá que gestionar los apoyos logísticos que puedan habilitarse en instalaciones situadas en otros puntos de España, mantener informado al CSN y, en caso de considerarlo necesario, tramitar la petición de ayuda internacional. Ante la concentración formada en el exterior del hotel, Torres y el delegado del Gobierno habrían abandonado posteriormente el establecimiento en un vehículo oficial por una salida trasera.
La movilización no terminó allí. Centenares de participantes continuaron recorriendo diferentes calles del centro de Ceuta, donde se produjeron momentos de tensión al coincidir con varios grupos de jóvenes marroquíes. Según los testimonios recogidos durante la protesta, algunos respondieron con risas a los manifestantes, que a su vez les increparon verbalmente.
La marcha improvisada continuó posteriormente en dirección a Loma Colmenar, una de las zonas utilizadas para reubicar a menores extranjeros que anteriormente permanecían en los asentamientos de la playa del Trampolín. Los participantes pretendían trasladar hasta allí su rechazo a que continúen alojados en la ciudad.
La protesta se produce después de casi cuatro semanas de invasión migratoria y evidencia el creciente malestar de una parte de la población ceutí con la gestión realizada por las administraciones. La primera jornada del Mando Único ha quedado así marcada por una movilización de alrededor de 2.000 personas y por las protestas dirigidas directamente contra los representantes del Gobierno central.