«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
47.100 conductores fueron condenados en firme el pasado año

La nueva campaña de la DGT que puede costar a los conductores hasta 1.000 euros

Campaña de la DGT.

La siniestralidad se ha disparado en las carreteras españolas durante las últimas semanas. El pasado mes de junio cerró con 141 fallecidos en accidentes de tráfico, 51 más que en el mismo periodo del año anterior, un fuerte incremento que rompe la tendencia registrada durante los primeros meses del año y ha encendido las alarmas en la Dirección General de Tráfico (DGT).

El organismo ha detectado además una mayor presencia del alcohol entre los conductores. Los controles de alcoholemia han registrado un incremento de los positivos, mientras también ha aumentado el número de fallecidos en accidentes de tráfico que presentaban alcohol en sangre.

Los datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) reflejan la magnitud del problema. El 34% de los conductores fallecidos y sometidos a autopsia dieron positivo en alcohol y otro 16,4% presentaba drogas en el organismo.

El incremento del consumo de alcohol al volante no es un fenómeno nuevo. La tendencia ya empeoró en 2024, cuando los positivos crecieron un 9% respecto al año anterior. El nuevo repunte de la mortalidad registrado en junio ha llevado ahora a la DGT a intensificar su vigilancia durante los meses de verano.

Tráfico ha puesto en marcha una nueva campaña especial de controles de alcoholemia y drogas en las carreteras españolas y ha invitado a las policías municipales a sumarse al dispositivo.

La Guardia Civil intensificará los controles tanto de día como de noche y en todo tipo de carreteras. La vigilancia será especialmente intensa en los puntos considerados de mayor riesgo, como las salidas de festivales y las zonas costeras con una elevada concentración de visitantes durante el verano.

La DGT también ha advertido de las consecuencias penales de conducir bajo los efectos del alcohol. Según los datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, 47.100 conductores fueron condenados en firme el pasado año por ponerse al volante después de consumir alcohol.

Las sanciones administrativas pueden alcanzar entre 500 y 1.000 euros y suponer la retirada de entre cuatro y seis puntos del permiso de conducir. En los casos más graves, la conducta constituye un delito contra la seguridad vial y puede conllevar la retirada del carné, penas de prisión y antecedentes penales.

El fuerte aumento de los fallecidos durante junio y el incremento de la presencia de alcohol entre los conductores amenazan así con consolidar un cambio de tendencia en la seguridad vial española precisamente durante los meses de verano, una de las épocas con mayor volumen de desplazamientos por carretera.

TEMAS |
+ en
Fondo newsletter