La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta del pasado 30 de julio estuvo marcada por la falta de efectivos, la ausencia de instrucciones claras y las discrepancias entre los mandos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Según publica El Español, mientras el responsable policial era partidario de hacer retroceder a los invasores, un mando de la Guardia Civil ordenó abrir una cancela.
Los hechos se produjeron después de que miles de inmigrantes sortearan el espigón del Tarajal bordeando la costa y accedieran a un recinto situado en territorio español, a unos 200 metros del espigón. Desde allí, cientos de invasores pretendían continuar su entrada en la ciudad autónoma.
La situación generó una discusión entre los responsables de ambos cuerpos policiales, que trataban de gestionar una llegada que, según la información publicada, superó la capacidad del dispositivo desplegado. Ante la falta de directrices claras de la Delegación del Gobierno, el mando de la Policía Nacional defendía devolver a los inmigrantes a Marruecos mediante el procedimiento de rechazo en frontera.
Sin embargo, fuentes de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) señalaron otra versión. Según avanza El Español, el mando de operaciones de la Guardia Civil ordenó abrir la verja, permitiendo que la multitud accediera a la ciudad y atribuyen al Gobierno la orden de apertura argumentando que entre las personas acumuladas en el recinto había mujeres con niños y que la presión de la multitud hacía temer que se produjeran muertes por aplastamiento.
Alertas previas y falta de efectivos
En la discusión entre los mandos estuvo presente Gonzalo Sanz, entonces jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno. Sanz declaró el pasado 1 de octubre como testigo ante la jueza María Tardón, que investiga los hechos. Según su testimonio, trasladó a su superior, Miguel Ángel Pérez Triano, los mensajes enviados por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que alertaban del riesgo de una entrada masiva.
Fuentes de la Guardia Civil sostienen que el caos podría haberse evitado si Interior hubiera reforzado el dispositivo y establecido protocolos claros tras las advertencias recibidas durante la semana anterior.
El despliegue policial también estaba condicionado por la escasez de agentes. Según mandos de las Unidades de Intervención Policial (UIP), el dispositivo específico del paso fronterizo contaba con sólo seis agentes de la Comisaría de Extranjería y Fronteras. A ellos se sumaba un subgrupo de 12 antidisturbios para cubrir el Tarajal y sus inmediaciones.
Obras para reforzar el espigón
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció el viernes la puesta en marcha del proyecto para prolongar 100 metros el espigón del Tarajal, utilizado por los inmigrantes para sortear el control fronterizo. La actuación se desarrollará en dos fases: una primera ampliación de 15 metros mar adentro y otra posterior hasta alcanzar los 100 metros mediante un dique vertical.
La AUGC llevaba años reclamando esta intervención, entre otros motivos, desde la tragedia del 6 de febrero de 2014, cuando murieron 15 inmigrantes que intentaban llegar a Ceuta a nado.