Se ha centrado en el fallo del sistema de señalización LZB
La prensa japonesa, escandalizada con la gestión socialista de la red ferroviaria en España: «Están en la edad de piedra en cultura de seguridad»
La prensa japonesa, escandalizada con la gestión socialista de la red ferroviaria en España: «Están en la edad de piedra en cultura de seguridad»
Tren japonés. Redes sociales
Por LGI
4 de noviembre de 2026

La prensa japonesa ha seguido con especial atención el accidente de Urda (Toledo) del 28 de octubre, en el que un AVE de Renfe embistió por detrás a un tren de Iryo detenido en la misma vía, provocando 69 muertos y más de 200 heridos. La cobertura de medios como Nikkei, Asahi y Japan Times se ha centrado en el fallo del sistema de señalización LZB y en las decisiones del centro de control de Adif en Atocha, que autorizó la reanudación de la marcha a velocidad normal en lugar de la marcha a la vista limitada que marcaba el protocolo.

Dos de las víctimas eran ciudadanos japoneses, lo que ha elevado el interés en Japón. Las informaciones han detallado cómo, tras la caída del LZB, el centro de control de Adif dio instrucciones que permitieron al AVE circular a entre 160 y 200 km/h durante unos 25 kilómetros hasta colisionar con el convoy detenido. Es el segundo gran accidente mortal de alta velocidad en España en 2026, después del de Adamuz (Córdoba) en enero, que dejó 46 fallecidos.

En paralelo, la prensa y los análisis japoneses han contrastado lo ocurrido con el historial del Shinkansen, que desde su inauguración en 1964 no ha registrado ninguna muerte de pasajeros por colisión o descarrilamiento. El contraste se ha utilizado para subrayar diferencias de cultura de seguridad: sistemas con múltiples capas de protección, protocolos estrictos en situaciones degradadas y una prioridad clara al mantenimiento y a la prevención de errores humanos. Algunos comentarios recogidos en el debate español sobre la cobertura japonesa han resumido esa percepción con la frase de que, en materia de seguridad ferroviaria, «están en la edad de piedra».

La gestión de Adif, responsable de la infraestructura y del centro de control, ha quedado en el centro de las críticas. El accidente se produjo en un tramo donde el sistema principal había fallado y se operaba en modo degradado, y llega después de que el propio ministro de Transportes reconociera que la confianza en el sistema ferroviario español “está quebrada”. Para los observadores japoneses, acostumbrados a un modelo en el que los fallos técnicos rara vez escalan a tragedias de esta magnitud, la sucesión de dos accidentes graves en menos de un año en la alta velocidad española resulta especialmente llamativa.

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