El anuncio de Pedro Sánchez sobre la regularización masiva vuelve a situar a Ceuta en el centro del debate tras un notable repunte de entradas ilegales en la ciudad autónoma durante las primeras semanas de 2026. Los datos oficiales del Ministerio del Interior adelantados por The Objective reflejan que entre el 1 de enero y el 15 de febrero han accedido de manera irregular 962 personas, frente a las 137 contabilizadas en el mismo intervalo del año anterior.
Todas las entradas registradas en Ceuta en lo que va de ejercicio se han producido por vía terrestre. El balance oficial incluye tanto los intentos de superar el vallado fronterizo como los accesos a nado por los espigones del Tarajal y Benzú. No figura ninguna llegada por mar, ya que Interior sólo clasifica como tal aquellos casos en los que se localiza la embarcación empleada, circunstancia que no se ha dado en estas primeras semanas.
En otros puntos del territorio nacional las cifras son sensiblemente inferiores. Melilla ha anotado 20 accesos en el mismo periodo, el doble que en 2025 pero lejos de los datos ceutíes. En Baleares se han registrado 388 llegadas acumuladas, un 24,8% menos que el año pasado.
El aumento en Ceuta coincide con las advertencias lanzadas por asociaciones profesionales de la Guardia Civil sobre el estado del perímetro fronterizo. Agentes destinados en la zona describen un contexto de presión constante y reclaman actuaciones para reforzar la infraestructura. Las mejoras introducidas en los últimos años —como la retirada de concertinas, la instalación de peines invertidos y sistemas tecnológicos de vigilancia— no han impedido que determinados tramos presenten deterioro, agravado por temporales recientes y problemas de mantenimiento.
Además, fuentes de seguridad apuntan a la proliferación de vídeos en redes sociales que detallan puntos concretos del vallado y explican estrategias para el cruce, lo que estaría contribuyendo a concentrar los intentos en enclaves específicos. Aunque el Ministerio no ofrece cifras sobre accesos frustrados, fuentes oficiosas reconocen que el número es elevado, tanto en la valla como en los espigones, especialmente durante episodios de mal tiempo.
La situación también genera inquietud en el entorno marroquí próximo a la frontera. En áreas como Beni Mezala, dentro de la jurisdicción de Fnideq, residentes han denunciado el impacto de asentamientos temporales formados por personas que aguardan la oportunidad de cruzar hacia territorio español.