En el curso 2025/26, el 40,6% de los alumnos tienen reconocidas necesidades específicas de soporte educativo (NESE), una cifra sin precedentes en Cataluña que refleja el fuerte incremento de la complejidad en las aulas catalanas durante los últimos años. Actualmente son más de 314.000 estudiantes los que requieren algún tipo de atención educativa especial, más del doble que hace apenas un lustro, cuando el sistema contabilizaba alrededor de 148.000 casos. El porcentaje ha escalado desde el 16% registrado en 2021 hasta superar por primera vez el 40% tanto en primaria como en secundaria.
El aumento se produce además en un contexto paradójico: mientras el número total de alumnos ha descendido en cerca de 22.000 estudiantes en los últimos cuatro años, los casos de NESE se han disparado en más de 220.000. Las aulas tienen menos escolares, pero presentan una carga educativa y social cada vez mayor. Buena parte de ese crecimiento se concentra en alumnos identificados por situaciones de vulnerabilidad social o sociocultural, una categoría que ya representa seis de cada diez casos detectados.
Las comarcas donde el fenómeno resulta más acusado son el Segrià, diversas zonas del Empordà y la Selva, donde más de la mitad del alumnado tiene reconocidas necesidades específicas. También destacan incrementos especialmente intensos en el Montsià, la Segarra, el Baix Camp o el Tarragonès, territorios donde el porcentaje prácticamente se ha triplicado desde 2021. En algunas de estas áreas, el incremento ha sido incluso mayor que en el entorno metropolitano de Barcelona.
El Departamento de Educación atribuye parte del crecimiento a los nuevos criterios de detección implantados tras la reforma del sistema de admisión aprobada en 2021, que permitió ampliar la identificación de estudiantes en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, el debate político y social sobre las causas de este aumento también apunta al fuerte impacto demográfico y migratorio experimentado en determinadas zonas de Cataluña durante los últimos años, con la llegada masiva de alumnado procedente de entornos culturales y lingüísticos muy distintos, especialmente en barrios y municipios donde la presión educativa es ya muy elevada.
Entre las principales causas de NESE figuran las dificultades derivadas de entornos socioeconómicos desfavorables, seguidas por trastornos del aprendizaje como TDAH o dislexia y por el alumnado recién incorporado al sistema educativo procedente de naciones con otras culturas y lenguas. También continúa creciendo el número de estudiantes diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA), que ya alcanza los 17.200 casos entre primaria y secundaria, casi un 75% más que hace cuatro años. Paralelamente, la escuela pública soporta la mayor parte de esta presión: aunque escolariza a dos tercios del alumnado catalán, concentra más del 75% de todos los estudiantes con necesidades específicas de soporte educativo.