«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
mantuvo al menos diez encuentros con sánchez

Las agendas de Zapatero constatan su acceso directo a Sánchez y a once ministros mientras hacía negocios privados como consultor

Armengol, Bolaños y Zapatero. Redes sociales

La investigación del caso Plus Ultra estrecha el cerco sobre José Luis Rodríguez Zapatero. Las agendas analizadas por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional reflejan que el expresidente mantuvo entre 2024 y 2025 una relación constante con Pedro Sánchez, con altos cargos de La Moncloa y con hasta 11 ministros del Gobierno, al mismo tiempo que desarrollaba negocios privados como consultor.

El dato encaja con una de las afirmaciones recogidas por el juez en un auto dictado en el marco de la causa: Zapatero «dispone de acceso directo a personas situadas en los más altos niveles de responsabilidad política». La UDEF fue más allá en su informe al sostener que los hechos analizados «apuntalan» los indicios de una presunta organización criminal «liderada por José Luis Rodríguez Zapatero» que habría utilizado sus contactos y su ascendencia pública internacional para ejercer influencias ilícitas «en beneficio de distintos clientes».

La Policía incluyó esa conclusión al analizar los contactos del exjefe del Ejecutivo con autoridades bolivianas para beneficiar presuntamente a un conglomerado empresarial a cambio de una contraprestación de 200.000 euros. Sin embargo, las agendas intervenidas no se limitan a sus relaciones en el exterior. También muestran una intensa actividad con la cúpula del poder político español.

Según la documentación en poder de los investigadores, Zapatero tenía anotados hasta diez encuentros con Pedro Sánchez en 2024 y 2025, algunos de ellos en La Moncloa. La primera referencia aparece el 18 de septiembre de 2024 bajo la fórmula «Almuerzo PG», una anotación que los investigadores atribuyen presumiblemente al presidente del Gobierno. Casi un mes después, el 9 de octubre, figura un «Café PG (Moncloa)».

Aquella cita se produjo en vísperas de una sucesión de golpes judiciales y políticos contra el Ejecutivo: la imputación del fiscal general del Estado, las peticiones para investigar a José Luis Ábalos y la publicación de la fotografía de Sánchez con Víctor de Aldama, comisionista de la trama Koldo. Tras esos hechos, la agenda de Zapatero recoge una nueva referencia a «Pdte. Gobierno» el 30 de octubre de 2024, aunque esa reunión pudo no celebrarse al coincidir con el día posterior a la dana de Valencia.

El año 2025 recoge todavía más anotaciones sobre posibles encuentros con el jefe del Ejecutivo. Entre marzo y noviembre se suceden cada dos meses. En noviembre aparecen dos referencias: una el día 12 y otra el 26 bajo la fórmula «PG (Moncloa)». Días antes se había conocido la condena al fiscal general y, al día siguiente, Ábalos estaba citado en el Tribunal Supremo, que terminó acordando su prisión provisional.

La documentación incluye además un mensaje enviado el 29 de noviembre de 2025 por Gertrudis Alcázar, secretaria de Zapatero, que hoy comparece en el Senado. En él le trasladaba: «Hola, mañana a las 17.00 en Palacio. Ex presidente Zp, VP1 MJ Montero, Maec Albares, y Presidencia Bolaños». Zapatero respondió: «La he convocado yo».

La cita reunía al expresidente con tres de los ministros más cercanos a Sánchez: María Jesús Montero, entonces vicepresidenta; José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores; y Félix Bolaños, titular de Presidencia y Justicia. No fueron los únicos miembros del Ejecutivo con los que se vio Zapatero durante esos dos años. Las agendas reflejan encuentros con 11 ministros.

El caso resulta especialmente delicado porque esa red de contactos institucionales se producía mientras Zapatero mantenía actividades privadas de consultoría. En 2024, su oficina facturó 95.000 euros de Análisis Relevante, una sociedad que aparece en las pesquisas sobre el entramado económico investigado.

Entre los ministros, Albares ocupa un lugar central. Después de Bolaños, fue el miembro del Gobierno con más reuniones agendadas con Zapatero: seis en total, incluida la cita con Montero y Bolaños. La relevancia política es evidente, ya que los asuntos internacionales ocupaban buena parte de la agenda del expresidente y es precisamente en ese ámbito donde la UDEF sostiene que utilizó su influencia ante el Gobierno de Bolivia.

Zapatero se citó con Albares en el Palacio de Viana el 7 de octubre de 2024, el mismo día en que tenía previsto un encuentro con la empresa china Huawei. Dos días después aparece en la agenda una referencia a Kreab, el grupo sueco que tenía al expresidente como asesor «en exclusiva». En febrero de 2025, otro de los meses en los que se vio con Albares, mantuvo también citas con el «embajador China». Días antes se había reunido con el embajador de Colombia y, de forma telemática, con Carmen Almendras, exembajadora de Bolivia en España y presunto canal para la comisión de 200.000 euros investigada.

Solo Bolaños aparece con más frecuencia que Albares. Zapatero se citó con él en una decena de ocasiones, algunas en La Moncloa. En una de ellas también habría acudido Santos Cerdán, ex secretario de Organización del PSOE y hombre encargado de la relación entre el Gobierno y Carles Puigdemont.

Esa conexión abre otra derivada política. Zapatero venía desempeñando un papel destacado en la negociación con los separatistas, especialmente después de que la investigación judicial apartara a Cerdán de esa función. En enero de 2024, días antes de la votación de la Ley de Amnistía en una versión que Junts terminó rechazando, el expresidente se reunió dos veces con Bolaños. También tenía cita con él al día siguiente de la imputación del fiscal general del Estado en octubre de ese mismo año.

Las agendas recogen asimismo reuniones con empresarios y altos directivos. Entre ellos figura Marc Murtra, hoy presidente ejecutivo de Telefónica, con quien Zapatero tenía anotadas dos reuniones en octubre de 2024, cuando todavía estaba al frente de Indra. En esas mismas fechas, el expresidente también se citó con Sánchez, con la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y con el ministro de Transformación Digital, Óscar López.

La sucesión de contactos dibuja el papel que Zapatero seguía desempeñando dentro del poder socialista: un expresidente con entrada directa en Moncloa, relación frecuente con ministros clave y presencia en asuntos sensibles de la política exterior, las empresas estratégicas y la negociación con el separatismo.

La cuestión que ahora investigan los tribunales es si esa influencia política se limitó a una función informal dentro del PSOE y del Gobierno o si, como sostiene la UDEF, fue utilizada para obtener beneficios privados mediante gestiones ilícitas. Esa es la línea que convierte las agendas de Zapatero en una pieza central del caso Plus Ultra.

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