
Las mafias de la inmigración ilegal han comenzado a utilizar las islas Chafarinas como escala estratégica para introducir inmigrantes ilegales en Melilla. Los servicios de inmigración de la ciudad autónoma habrían activado la «alerta máxima» tras detectar la llegada de embarcaciones con inmigrantes a estos islotes españoles situados frente a la costa norteafricana.
Las Chafarinas, tradicionalmente consideradas enclaves militarizados y bajo férreo control administrativo, están siendo empleadas como punto intermedio por redes de tráfico de personas que buscan nuevas rutas ante el endurecimiento de los controles en el Mediterráneo occidental.
Según estas informaciones, las redes criminales han perfeccionado métodos para esquivar la vigilancia, aprovechando enclaves poco habitados y con menor tránsito habitual. En ese contexto también se menciona la isla de Alborán como posible punto de ocultación temporal de inmigrantes antes de su traslado definitivo hacia Melilla.
Con cada refuerzo de los controles en las rutas tradicionales, las mafias redibujan el mapa de la inmigración ilegal y exploran nuevas vías de entrada. El desplazamiento de la presión migratoria hacia enclaves como las Chafarinas evidencia, según estas fuentes, la capacidad de adaptación de las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.