Las mafias de tráfico de personas han convertido la frontera de Ceuta en uno de los negocios más lucrativos del momento. En grupos cerrados de redes sociales, canales de Telegram y WhatsApp, los traficantes ofrecen paquetes completos desde países subsaharianos hasta los límites del vallado. Según fuentes policiales consultadas por LA GACETA, la mayor parte de los inmigrantes ilegales que acaban en Ceuta han pagado alrededor de 3.000 euros por persona. En algunos casos la cuantía asciende aún más si han utilizado medios aéreos para llegar a territorio marroquí, algo que los agentes de la Policía Nacional han constatado en las entrevistas realizadas tras la entrada ilegal.
Una vez cerca del perímetro, los colaboradores de las mafias sobre el terreno facilitan indicaciones precisas, herramientas para cortar o escalar el vallado y apoyo logístico para el asalto. Pero el verdadero reclamo comercial es el destino final. Vídeos obtenidos en exclusiva por LA GACETA muestran el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta como si fuera un «resort» de vacaciones: pistas de fútbol sala, mesas de ping-pong, áreas recreativas, servicio de peluquería, fiestas nocturnas, comedor con capacidad para cientos de personas y todo tipo de comodidades.
Fuentes policiales consultadas por LA GACETA confirman que estas imágenes corresponden a la realidad y que representan el principal detonante del actual efecto llamada. «Jamás pensábamos que llegaríamos a este límite», admiten los agentes. Mientras los guardias civiles carecen de medios suficientes para vigilar un vallado cada vez más deteriorado, los inmigrantes ilegales que logran superarlo disfrutan de instalaciones deportivas, servicio de peluquería, apoyo jurídico, intérpretes y manutención completa pagados con dinero público. Según las mismas fuentes, el CETI roza actualmente los 500 internos, más del 90% de su capacidad máxima.
Este marketing descarado de las mafias ha resultado enormemente eficaz. Los vídeos circulan profusamente entre interesados en llegar a España por la vía de la ilegalidad y muestran una estancia confortable, con todo tipo de servicios y prebendas, hasta que el Gobierno, en colaboración con Cruz Roja, organiza el traslado a la Península. Los traficantes venden Ceuta como un todo incluido con garantía de llegada y estancia privilegiada.
Los datos oficiales del Ministerio del Interior son demoledores y ponen de manifiesto el cambio de estrategia de las redes criminales. Entre el 1 de enero y el 15 de mayo han entrado en Ceuta por vía terrestre 2.187 inmigrantes ilegales, frente a los 598 del mismo periodo de 2025 (+1.589 personas, +265,7%). Si se compara con años anteriores, la magnitud del problema es aún más alarmante: en 2024 fueron 997 y en 2023 solo 308. En tres años, las llegadas se han multiplicado por más de siete.
Mientras la ruta marítima hacia Canarias ha descendido notablemente este año, las mafias han redirigido parte del flujo migratorio hacia la frontera terrestre de Ceuta. Han detectado las ventajas comparativas; menor riesgo que en pateras, posibilidad de cobrar precios elevados y, sobre todo, un sistema de acogida que ofrece múltiples comodidades una vez dentro.