Un total de 9.047 inmigrantes ilegales han entrado en España por vía marítima entre el 1 de enero y el 15 de mayo, según el último informe del Ministerio del Interior. Aunque el dato global muestra una bajada respecto al año anterior, la presión se ha desplazado de forma clara hacia las rutas terrestres y peninsulares, con un repunte significativo que ya ha sido destacado por el propio Departamento de Seguridad Nacional (DSN).
El informe oficial desglosa que por vía marítima han entrado ilegalmente en España un total de 6.782 inmigrantes, mientras que por vía terrestre se han registrado 2.265 accesos ilícitos. El cambio más alarmante se concentra en Ceuta, donde las entradas por tierra han explotado un 265,9% (2.187 inmigrantes ilegales frente a sólo 654 en el mismo periodo de 2025). La ciudad autónoma recibe en lo que va de año casi cuatro veces el volumen de inmigración ilegal que soportó el año pasado, con una tensión constante sobre su perímetro fronterizo. La Península y Baleares también registran un incremento notable en las llegadas marítimas por la vía de la ilegalidad, lo que indica que las mafias están redirigiendo sus operaciones hacia puntos más vulnerables del territorio continental.
Fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA advierten de que estas cifras no reflejan una contención real, sino un desplazamiento estratégico de las redes de tráfico de personas. «Las mafias han visto que las condiciones marítimas para llegar a Canarias son complejas y están concentrando sus esfuerzos en la Península y Baleares, donde el mejor tiempo facilita las travesías», señalan los agentes. Esta diversificación de rutas, combinada con la percepción de que España ofrece vías de permanencia indefinida una vez dentro, actúa como un potente incentivo para las mafias.
El propio Departamento de Seguridad Nacional (DSN) ha hecho eco de esta preocupación en sus comunicaciones oficiales, destacando los flujos migratorios ilegales como uno de los riesgos principales para la seguridad nacional. El DSN subraya que la dinámica migratoria ilegal hacia España sigue estando intrínsecamente ligada a la inestabilidad en el Sahel y que la diversificación de rutas hacia la Península supone un desafío creciente.
Los agentes alertan de que, si la tendencia se mantiene, este verano la Península podría sufrir un incremento exponencial de llegadas ilegales, tanto por mar como a través de las ciudades autónomas. La permeabilidad de las fronteras africanas y la dificultad para verificar antecedentes en flujos masivos convierten a estas rutas en un vector de riesgo potencial para la seguridad interior española, aseguran los efectivos de la Policía Nacional consultados por este medio.
Este volumen de entradas, aunque inferior al de años anteriores en términos globales, sigue siendo muy elevado y se concentra en puntos especialmente sensibles. La falta de medidas disuasorias reales y la percepción de que llegar a España equivale a quedarse para siempre están alimentando un negocio que genera inseguridad real para los ciudadanos y un coste creciente para las administraciones.