«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Vox y las derechas de su entorno

19 de mayo de 2026

Acabaron los caucus andaluces, que diría Iván Redondo, y Vox culmina un ciclo autonómico en el que ha crecido en escaños, porcentaje y votos (80.000 en Andalucía). El PP le tendrá que sentar a la exclusiva mesa del Consenso y por eso están como están en los medios.

¿Cómo 80.000 personas deciden votar a Vox si todas las televisiones, las radios, los periódicos, los digitales, la Iglesia y los friquis de la derecha están contra Vox?

Vox ofreció la prioridad nacional y Abascal se fue como un viajante pueblo por pueblo.

Algunos consideran que no es suficiente. Hay que «homologar» a Vox con otras derechas europeas que por lo visto consiguen muchos éxitos. ¿Con cuáles? ¿En quiénes piensan? Repasemos el entorno.

Con más del 40% de votos estaba el Fidesz de Orban. Ya no. Ahora está en el 38%, en la barrera de más del 30%, junto al PiS polaco (35%) y el RN francés de Marine Le Pen (33% en la primera vuelta francesa). Esto son éxitos políticos indudables pero de difícil comparación con Vox. Los partidos del este de Europa vienen del bloque comunista y los polos derecha-izquierda tienen unas connotaciones distintas. Es otro mundo. El Rassemblement national francés, por otro lado, nace en los 70 con Jean Marie Le Pen. Incorpora casi medio siglo de experiencia política.

Hay que descender a los partidos que superan el 20% de los votos. En la parte alta destaca el FPO austriaco (28%), y el Fratelli d’Italia de Meloni con el 26%. Al Reform de Nigel Farage le dan estimaciones del 29%, ya alcanzados en las recientes locales, aunque su último resultado en las generales fue del 14’3%. La FPO se funda en los años 50, el FdI en 2013 aunque viene del MSI italiano, con décadas de trayectoria. Y Farage antes del Reform consigue el Brexit con la UKIP, que nace en los 90. Estos países contaban, por tanto, con tradiciones y adaptaciones políticas previas.

Los partidos comparables están en la horquilla más modesta del 22% al 16% de votos. Ahí hay una serie de partidos europeos a analizar. Por encima y por debajo estarían los eslovacos o los rumanos, pero, de nuevo, sería acercarnos al Este.

En la horquilla europea más realista están el Chega portugués (22%), la AfD alemana (20’5%), la SD sueca (20’5%)  y el PVV holandés (16’7%). EL PS finlandés, los Verdaderos Finlandeses, llegaron a obtener el 20’1%, se suele mencionar, pero cayeron recientemente al 7’7% en unas municipales y regionales.

Aquí si encuentra Vox elementos equiparables porque el Chega es de 2019 y la AfD de 2013. Con los suecos ya nos vamos a los años 80, y el PVV surge con Wilders en 2006, aunque antes ya tenían la figura trágica de Fortuyn.

Esta es la horquilla realista: del 22% al 16%, en países que tienen, en su mayoría, más experiencia, y más traumática, con la inmigración.

Vox obtuvo el 12’38% en las generales de 2023 y su máximo en 2019 con el 15’08%. Es aquí donde hay que situarse y donde colocar el ciclo electoral autonómico, que estaba pensado como preparación para una absoluta del PP sin Vox.

Con todo en contra y con campañas diarias (los ex, los obispos, la geopolución chinesca y el nuevo antisemitismo dirigido…), en Castilla, Aragón, Extremadura y Andalucía Vox no tenía clientelismo autonómico que ofrecer, ni baronías. Pudo haber temblado, haber perdido peso y relevancia, pero sale kingmaker, según el Financial Times, y crece en votos, porcentajes y escaños afianzando un suelo nuevo, una base más firme que proyectada en las elecciones generales superaría sus mejores resultados. Aquí es donde se percibe la importancia de estas cuatro elecciones autonómicas. En haber consolidado un suelo para un nuevo crecimiento nacional. Pueblo a pueblo, plaza a plaza. Una proyección para las generales que fuera, por ejemplo, del 16% al 19% metería a Vox en el grupo de las derechas alternativas europeas, en un país sin tradición política homologable.

Quizás esto tampoco valdría (hay mucho listo, mucho Kissinger). Pero otra cosa ya sería Trump, y eso es otro planeta.

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