El recién publicado Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional, pone el foco en uno de los riesgos más graves que enfrenta España en materia migratoria, que no es otro que la gran inestabilidad en el Sahel y la posible infiltración de antiguos combatientes yihadistas en las rutas de la inmigración ilegal y descontrolada hacia el país.
En el capítulo dedicado a los flujos migratorios ilegales, el documento oficial del Gobierno reconoce de forma explícita que «en el Sahel, la inestabilidad política y la proliferación de grupos yihadistas es cada vez más preocupante desde la perspectiva de gestión de las fronteras y control de los flujos migratorios». Según el informe, estos factores «se suman a los factores de empuje socioeconómico» y convierten a la región en el origen de una parte significativa de la presión migratoria sobre España y Europa.
El texto es aún más directo al afirmar que «la dinámica migratoria ilegal hacia España se encuentra intrínsecamente ligada a la inestabilidad en la franja del Sahel y el Golfo de Guinea, siendo este el factor principal que determina su evolución». No se trata por tanto de un elemento coyuntural, sino estructural y de primer orden para la seguridad nacional.
El apartado titulado Inestabilidad en el Sahel entra en terreno especialmente sensible. El informe señala textualmente: «A un nivel más específico, existe la preocupación por la posible filtración de antiguos combatientes dentro de estos flujos masivos con destino a las costas españolas». Asimismo, el documento asegura estos casos ya se han detectado de «manera testimonial». De esta forma, el mero hecho de que el Informe Anual de Seguridad Nacional —el documento de más alto nivel en esta materia— incluya esta advertencia oficial constituye una señal de alerta que no puede ser ignorada.
El informe también constata que, desde 2023, se viene produciendo un aumento sostenido de las llegadas de inmigrantes ilegales procedentes del Sahel, con un cambio de perfil especialmente visible en Baleares. El Sahel se ha consolidado como el principal núcleo global de actividad yihadista, con grupos como Al Qaeda y Dáesh operando con creciente capacidad en Mali, Níger y Burkina Faso. La permeabilidad de las fronteras africanas y la dificultad para verificar antecedentes en flujos masivos convierten a estas rutas en un vector de riesgo potencial para la seguridad interior española.
Por su parte, fuentes policiales consultadas por LA GACETA confirman que, en los últimos años, ciertos perfiles llegados a través de las vías de la inmigración ilegal han sido sometidos a vigilancia por parte de los servicios de información. Estos seguimientos responden a pautas e indicativos —comportamientos, contactos previos, historial en redes o señales de radicalización— que evidencian un posible peligro en materia de seguridad nacional. Aunque el volumen de estos casos sea reducido, su existencia obliga a mantener una alerta permanente.
En un momento en el que España es frontera sur de Europa y principal puerta de entrada de rutas migratorias procedentes del continente africano, el informe deja claro que la inestabilidad del Sahel no es un problema lejano. Es un factor estructural que determina la evolución de los flujos ilegales y que conlleva riesgos concretos de seguridad que las autoridades españolas ya están monitorizando.