
Según fuentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA, la región de Murcia se ha convertido en los últimos meses en una alternativa consolidada a las rutas clásicas de inmigración ilegal que parten de Argelia y alcanzan Almería. En lo que va de año ya son casi 2.000 los inmigrantes ilegales que han llegado al litoral murciano, en un contexto de alta presión migratoria que los agentes describen como insostenible con los recursos actuales.
Las mismas fuentes policiales alertan de que en la mayor parte de las ocasiones los medios disponibles resultan mínimos para hacer frente a esta presión. Más de 200 kilómetros de costa quedan expuestos a la acción de las mafias, que aprovechan las limitaciones operativas para desembarcar a los inmigrantes ilegales con escaso riesgo de interceptación. Esta situación ha derivado en episodios de violencia como el registrado recientemente en Alicante, donde la Policía Nacional detuvo al jefe de una red argelina dedicada al tráfico de personas tras secuestrar a punta de pistola a varios petaqueros que suministraban combustible a las embarcaciones.
La información más relevante que trasladan en exclusiva a este medio fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional es que gran parte de los traficantes que operan en la ruta argelina mantienen sólidos vínculos con las redes criminales afincadas en Marsella.
Esta conexión ha podido ser constatada por LA GACETA a través de los grupos en los que los propios traficantes publicitan las rutas de inmigración ilegal desde territorio argelino hacia el litoral español. Algunos de los detenidos en suelo español cuentan incluso con historial criminal previo en la ciudad francesa, lo que confirma la existencia de estructuras transnacionales que coordinan el negocio de la inmigración ilegal entre ambos países.
Estas redes altamente sofisticadas emplean embarcaciones rígidas de alta velocidad, del mismo tipo que las utilizadas habitualmente para el narcotráfico, ahora adaptadas para transportar decenas de inmigrantes ilegales en cada viaje. El precio cobrado oscila entre los 8.000 y los 10.000 euros por inmigrante embarcado, aunque las fuentes consultadas aseguran que en algunas ocasiones se han llegado a pagar cuantías superiores.
La profesionalización de estas mafias y su capacidad para operar con medios náuticos de alto rendimiento explica en buena medida la expansión de la ruta hacia el litoral murciano, donde encuentran menor presión policial que en otras zonas tradicionales.
Las principales nacionalidades que desembarcan en la región de Murcia son argelinos y marroquíes, aunque en los últimos meses se ha registrado también la llegada de inmigrantes ilegales de origen subsahariano, entre ellos sudaneses y malienses. Según las fuentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, este cambio en el perfil de los llegados coincide con la mayor presencia de traficantes vinculados a las estructuras criminales de Marsella, que han ampliado su radio de acción para abastecer una demanda creciente.
El litoral murciano se ha convertido así en un nuevo punto de desembarco para unas mafias que ya no operan de forma aislada, sino coordinadas con organizaciones criminales establecidas en Francia. La combinación de embarcaciones de alta velocidad, precios elevados y la existencia de una red logística transnacional permite a estas estructuras mantener un flujo constante de inmigración ilegal ante las limitaciones de medios que denuncian los agentes en la región.
Mientras los recursos para combatir esta presión siguen siendo insuficientes en amplios tramos de costa, las mafias argelinas vinculadas a redes criminales franco-argelinas continúan consolidando su negocio y ampliando su presencia en el sureste español.