
La imposición de las balizas V16 por el Gobierno de Pedro Sánchez sigue generando incógnitas. En las últimas horas, una nueva duda relacionada con la seguridad sanitaria de estos dispositivos ha salido a la luz tras una intervención en el programa radiofónico de RAC1, poniendo en cuestión hasta qué punto la normativa ha sido pensada para todos los conductores.
La controversia se originó cuando una oyente del espacio El món a RAC1 preguntó directamente a la subdirectora adjunta de Circulación de la Dirección General de Tráfico, Ana Blanco, cómo debía actuar una persona portadora de un marcapasos ante la obligación de utilizar una baliza V16. La respuesta fue reveladora por su ausencia: la responsable de la DGT reconoció que nunca antes se habían planteado esa cuestión y no supo ofrecer una solución concreta.
A raíz de esa falta de aclaraciones oficiales, el programa decidió contrastar la información con especialistas médicos. Al revisar la documentación técnica de las propias balizas, se confirma que las instrucciones advierten expresamente de no acercar el dispositivo a marcapasos ni a fuentes sensibles a campos magnéticos, debido a la potente base imantada que permite fijar la señal al vehículo.
El cardiólogo Manel Castellà, jefe de la Sección de Cirugía Cardiovascular del Hospital Clínic, fue tajante al respecto. Según explica, el imán de la baliza puede alterar la programación de un marcapasos, forzándolo a un modo distinto al configurado por el médico, lo que supone un riesgo evidente para el paciente. Además, advierte de que estos imanes pueden inutilizar desfibriladores implantables, dejando sin respuesta a personas con riesgo de arritmias graves como la fibrilación ventricular.
El especialista subraya que, mientras el imán esté actuando, el afectado puede experimentar síntomas como mareos o una sensación similar a una bajada brusca de tensión, señales claras de que el dispositivo cardíaco no está funcionando con normalidad. Por este motivo, recomienda evitar cualquier proximidad entre la baliza y este tipo de implantes médicos.
A todo ello se suma otro aspecto poco divulgado: las especificaciones técnicas de las V16 indican que su batería sólo garantiza el funcionamiento durante unos 30 minutos. A partir de ese umbral, la luz de emergencia podría apagarse sin previo aviso, lo que plantea dudas adicionales sobre su fiabilidad real en situaciones de riesgo prolongadas.
El caso vuelve a poner en entredicho la gestión de la DGT y del Ejecutivo, que han impulsado la obligatoriedad de estas balizas sin resolver escenarios básicos ni contemplar colectivos vulnerables. Una vez más, los interrogantes surgen a posteriori, mientras los conductores se enfrentan a una normativa cerrada y a dispositivos cuya seguridad, lejos de estar fuera de duda, sigue acumulando sombras.