«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La tasa registrada entre los varones extranjeros es 2,2 veces la española

El Gobierno silencia que la tasa de delitos sexuales de los extranjeros es más del doble que la de los españoles

Un policía municipal vigila un cordón policial, a 5 de agosto de 2026, en Llanes, Asturias (España). Europa Press.

Las diferencias en materia de delincuencia sexual entre españoles y extranjeros persisten incluso después de ajustar estadísticamente los datos para reducir el efecto de las distintas estructuras demográficas de cada población.

El estudio Análisis de los niveles de delincuencia de la población adulta en España según nacionalidad (2007-2023), elaborado por Jesús Javier Sánchez Barricarte y publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), concluye que la tasa estandarizada de delitos contra la libertad sexual entre los extranjeros alcanza los 24,3 casos por cada 100.000 habitantes frente a los 11,4 de los españoles.

La diferencia supone que la tasa registrada entre los varones extranjeros es 2,2 veces la española. El análisis comprende 47.622 delitos sexuales cometidos durante el periodo estudiado.

Iberoamericanos: más de tres veces la tasa española

Las diferencias se amplían considerablemente al dividir a la población extranjera según su procedencia. Los hombres iberoamericanos presentan la tasa más elevada de los grandes grupos analizados: 33,6 por cada 100.000, frente a los 11,4 registrados entre españoles. Es decir, algo más de tres veces la tasa nacional.

A continuación aparece el denominado por el estudio «arco musulmán», con una tasa masculina de 29,3, equivalente a 2,7 veces la española. Los hombres procedentes del África subsahariana registran 22,4; los de la Unión Europea oriental, 20,8; y los originarios de Europa del Este no comunitaria, 17,6.

En cambio, el grupo procedente de Asia y el Pacífico presenta una tasa de 11,0, ligeramente inferior incluso a la española, lo que vuelve a mostrar las importantes diferencias existentes dentro del conjunto de extranjeros.

Una brecha que no desaparece al ajustar los datos

Uno de los principales objetivos del trabajo es precisamente evitar comparaciones basadas exclusivamente en tasas brutas. La población extranjera residente en España presenta una estructura más joven y masculina que la española, dos características asociadas estadísticamente con mayores niveles de delincuencia. Por ese motivo, el investigador utiliza técnicas de estandarización para reducir el efecto de esas diferencias demográficas.

El estudio concluye que, en el conjunto de los delitos, la brecha entre españoles y extranjeros se reduce de forma importante cuando se controla por edad y sexo, pero no desaparece: las tasas extranjeras siguen siendo prácticamente el doble de las españolas.

El propio autor advierte, no obstante, de que las estadísticas registran la nacionalidad de los condenados, pero no permiten distinguir siempre entre residentes, turistas o delincuentes itinerantes. También recuerda que factores como la pobreza, la exclusión social, el empleo o el grado de urbanización pueden influir en los niveles delictivos.

Los datos, por tanto, no permiten atribuir una propensión criminal inherente a una nacionalidad. Sí muestran, sin embargo, que la diferencia registrada en delitos sexuales masculinos permanece después del ajuste estadístico y varía enormemente dependiendo del grupo de origen.

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