España ha sido el quinto país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que más inmigrantes permanentes recibió durante 2024, alcanzando las 368.000 llegadas, según el informe Perspectivas de las migraciones internacionales 2025, publicado este lunes por el organismo. Aunque el flujo migratorio se redujo ligeramente respecto al año anterior, España se mantiene entre los principales destinos dentro del bloque.
El estudio detalla que la inmigración permanente en los países de la OCDE descendió un 4% en conjunto, mientras que en el caso español la caída fue más moderada, del 1,8%, frente a las 374.900 entradas registradas en 2023. Aun así, la organización subraya que los niveles actuales siguen siendo excepcionalmente altos en términos históricos.
De acuerdo con los datos, la mayor parte de los nuevos residentes en España proceden de la libre circulación dentro de la Unión Europea, que representa un 32% del total. A ello se suman los inmigrantes familiares —que suponen un 39% e incluyen a cónyuges e hijos acompañantes—, los trabajadores inmigrantes (6%) y las personas llegadas por motivos humanitarios (5%).
A escala global, Estados Unidos se situó en cabeza con 1,4 millones de nuevas llegadas, seguido de Alemania (586.200), Canadá (483.600) y Reino Unido (435.700). España cierra el grupo de los cinco países con mayor recepción de inmigrantes de larga duración en el último año.
El informe también resalta que la reunificación familiar sigue siendo el principal motor de la inmigración permanente dentro de la OCDE. En cambio, la movilidad laboral se redujo un 21% después de varios años de crecimiento sostenido desde 2020. Por el contrario, la inmigración humanitaria aumentó un 23%, impulsada por el número récord de refugiados reasentados y el alto volumen de solicitudes de asilo acumuladas de años anteriores.