Los maquinistas del AVE Madrid-Barcelona han decidido limitar la velocidad máxima de circulación a 230 km/h en respuesta a su desacuerdo con Renfe sobre las condiciones de seguridad y mantenimiento de la infraestructura.
La medida supone una reducción frente a los 300 km/h habituales en esta línea. El gesto de fuerza del colectivo de conductores busca presionar a la operadora pública y al gestor de infraestructuras para que adopten cambios en la explotación del corredor, según ha reseñado El Economista.
El colectivo de maquinistas ya venía alertando desde hace meses del deterioro de ciertos tramos y de las consecuencias del uso intensivo de la red. En anteriores reclamaciones habían solicitado rebajar la velocidad máxima a 250 km/h en varios recorridos de alta velocidad por motivos de seguridad y por la acumulación de imperfecciones en la vía.
Estas advertencias se producen en paralelo a los planes del Ministerio de Transportes para elevar hasta 350 km/h la velocidad teórica del AVE entre Madrid y Barcelona, proyecto que aún no cuenta con obras ni plazos definidos.
La reducción aplicada por los maquinistas puede traducirse en un alargamiento de los tiempos de viaje y en posibles ajustes en la programación de trenes, con impacto directo en miles de usuarios diarios, siendo además una acción que busca ejercer presión directa sobre Renfe y el Gobierno.