El sistema sanitario español se enfrenta a nuevas dudas tras el boom de homologaciones de títulos extranjeros, especialmente en el ámbito médico, que ha disparado las alarmas dentro del propio sector.
Según los datos oficiales del Ministerio dirigido por Diana Morant, en 2025 se resolvieron 85.500 expedientes de homologación, de los cuales cerca del 80% corresponderían a profesiones sanitarias. Sólo en medicina, se habla de más de 30.000 títulos reconocidos, una cifra que los profesionales consideran difícilmente creíble.
Según recoge El Debate, el presidente del Consejo General de Médicos, Tomás Cobo, ha sido tajante: «No cuadra por ningún lado». Según explica, una cifra de esa magnitud supondría incorporar en un sólo año el equivalente a cerca del 10% del total de médicos colegiados en España, algo que considera «imposible».
Las dudas no son menores. Históricamente, las homologaciones anuales se situaban entre 2.000 y 3.000, con un repunte reciente hasta cifras cercanas a los 7.000 u 8.000. El salto hasta los 30.000 en un sólo ejercicio plantea, según el sector, interrogantes serios sobre el control, la validación y la calidad del proceso.
El problema no es únicamente cuantitativo. En España, para ejercer en el sistema público es obligatorio contar con una especialidad obtenida a través del MIR. Sin embargo, el número de títulos de especialista homologados sigue siendo reducido, lo que genera una evidente contradicción: se reconocen miles de títulos, pero pocos cumplen los requisitos para ejercer plenamente.
Desde la Organización Médica Colegial advierten además del impacto estructural que tendría una incorporación masiva de profesionales sin un proceso riguroso de validación. «Estaríamos ante un problema gravísimo», señalan, tanto por la sobrecarga del sistema como por el riesgo de deterioro en los estándares de calidad.
El debate se produce en un contexto en el que miles de médicos formados en España abandonan el país cada año en busca de mejores condiciones laborales, mientras el sistema recurre de forma creciente a titulaciones extranjeras para cubrir déficits.
El sector reclama, en este sentido, más transparencia y una evaluación real de competencias, no con ánimo restrictivo, sino para garantizar que los estándares de la sanidad española se mantengan intactos. Porque, como insisten los profesionales, detrás de las cifras no hay sólo estadísticas: está en juego la calidad del sistema sanitario.