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Se celebraron numerosas manifestaciones para evitar que este centro abriese

Los menas del centro de Sopuerta roban y agreden a cuatro jóvenes: «Parecían un ejército»

Palacete de Quintana, en Sopuerta, Vizcaya. Twitter.

Los vecinos de Sopuerta (Vizcaya) ya sufren las consecuencias de la apertura de un centro de menas el pasado 15 de abril. Pese a las numerosas manifestaciones e incluso el ofrecimiento de un hombre a comprar el palacete, ya hay decenas de inmigrantes ilegales habitando en este lugar y poniendo en riesgo la seguridad de los vascos.

Tal y como ha adelantado el diario EL CORREO, cuatro jóvenes que regresaban de las fiestas de Ortuella y pararon el coche frente al inmueble fueron abordados por una veintena de menas a las cuatro de la mañana. A uno de ellos le robaron el móvil de forma violenta y, tal y como asegura, el riesgo en la provincia es cada vez mayor: «Salieron unos veinte derechos a por nosotros, parecían un ejército. Temo que pueda pasar algo grave por la falta de control«.

Entre los amigos treintañeros, uno revela que estaba a favor de «darles una oportunidad» cuando la gran mayoría de sus vecinos protestaba por la apertura de un complejo para menores extranjeros no acompañados. Ahora, admite que estaba equivocado. En estos momentos, según confirmó un portavoz del Departamento de Seguridad, la Ertzaintza ya investiga el robo con intimidación de un teléfono móvil.

Las políticas en favor de la inmigración promovidas por EH Bildu y el PNV no sufrieron un golpe en las pasadas elecciones, en las que 427 personas apostaron por los herederos de la banda terrorista ETA y 400 por los nacionalistas vascos. VOX tan sólo obtuvo 23 votos pese a prometer que entre sus principales compromisos estaría acabar con este centro.

Y es que el rechazo a la apertura de un centro de menas se dio también en la calle. Exigiendo más información tanto al Ayuntamiento —gobernado por EH Bildu— como a la Diputación —en manos del PNV—, los vecinos no tuvieron éxito en su queja: «Hay mucho oscurantismo», explicaron temerosos ante la llegada de un centenar de extranjeros a la localidad.

La negativa del pueblo gobernado por Bildu a que un vecino comprase el palacio hizo que los vecinos elaborasen un informe contra la idoneidad del proyecto: «Pone en peligro el bienestar del pueblo, de las personas que los acogen y de los propios menores». 

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