El Ministerio de Defensa ha autorizado que los militares desplegados en Ceuta puedan utilizar sus armas de fuego en situaciones de legítima defensa, pero el dispositivo mantiene importantes limitaciones sobre la munición disponible durante las patrullas.
Con carácter general, en los grupos formados por cuatro o cinco militares sólo uno de ellos portará un fusil cargado, según las reglas de actuación fijadas tras los incidentes registrados durante la reciente crisis migratoria.
El resto de efectivos dispondrá de su armamento reglamentario, pero sin la misma capacidad inmediata de respuesta. A esta dotación se suma la pistola que portan habitualmente los militares desde el empleo de sargento en adelante. La medida llega después de varias semanas marcadas por agresiones, amenazas y ataques contra miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en la ciudad autónoma.
Sólo un militar armado por patrulla
La nueva orden establece que las patrullas puedan disponer de armas de fuego con fines de autodefensa y disuasión, aunque la munición real queda restringida. En una patrulla ordinaria de cuatro o cinco efectivos, sólo uno llevará el fusil cargado.
El uso del arma queda además limitado a situaciones de defensa propia. La Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) considera que la medida es insuficiente y denuncia que existe confusión entre los efectivos sobre qué pueden hacer exactamente en caso de agresión.
«No entendemos por qué hay miedo a que el personal lleve armas, es algo habitual en cualquier otro momento o lugar», han señalado fuentes de la asociación. AUME reconoce que la autorización puede mejorar la seguridad, pero considera que las reglas de actuación siguen sin estar suficientemente claras.
ATME denuncia munición de fogueo
La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha ido más allá y reclama que todos los militares desplegados puedan disponer de armamento con munición real durante las patrullas.
Su presidente, Marco Antonio Gómez, sostiene que la autorización llega tarde y sin garantías suficientes. Según la asociación, muchos efectivos continúan patrullando con munición de fogueo en lugar de munición real, una circunstancia que consideran especialmente preocupante ante el aumento de las agresiones.
«Se les ha dado armas de fuego, munición… pero no pueden hacer nada», denuncian desde ATME. La organización reclama reglas de actuación más claras y una capacidad de respuesta efectiva para todos los miembros de las patrullas.
Ataques diarios contra militares
La decisión de Defensa llega después de una sucesión de incidentes registrados en Ceuta desde la entrada masiva de inmigrantes de finales de julio. Militares desplegados en distintos puntos de la ciudad han denunciado agresiones prácticamente diarias, lanzamiento de objetos y situaciones de hostigamiento.
En uno de los episodios más graves, varios militares fueron atacados y doce personas acabaron detenidas. Once de ellas fueron posteriormente expulsadas a Marruecos. Las asociaciones profesionales llevan semanas alertando de que los efectivos se han convertido en objetivo frecuente de ataques y reclaman mayores garantías de seguridad.
Un despliegue bajo presión
Las Fuerzas Armadas mantienen presencia en Ceuta en apoyo de la seguridad y vigilancia de la ciudad autónoma, en un contexto marcado por la crisis fronteriza y por la creciente tensión en distintas zonas.
La autorización para utilizar armas de fuego supone un endurecimiento de las medidas de protección, pero las propias asociaciones militares consideran que la limitación de la munición reduce la eficacia práctica de esa decisión.
El debate se centra ahora en si las patrullas deben seguir operando con un único fusil cargado o si Defensa debe permitir que todos los efectivos dispongan de munición real y reglas claras de intervención ante posibles agresiones.