
Los Mossos d’Esquadra han detenido a tres ciudadanos chilenos de 26, 32 y 47 años por su presunta participación en un robo cometido en una vivienda de Juneda, en la comarca leridana de Les Garrigues. La investigación ha permitido vincular al menos a uno de ellos con la denominada «Banda de los Fantasmas», una organización criminal activa en Chile y especializada en robos, atracos y ataques contra cajeros y joyerías.
Los arrestos se produjeron después de que los agentes siguieran durante varios días los movimientos del grupo, que presuntamente recorría diferentes municipios catalanes buscando nuevas viviendas susceptibles de ser asaltadas. Los investigadores creen que la banda estaba formada originalmente por cuatro personas. Una de ellas, sin embargo, abandonó España después del robo cometido en Juneda.
La investigación comenzó el pasado 4 de agosto, cuando cuatro individuos irrumpieron en una vivienda de Juneda.
La alarma del domicilio se activó y permitió alertar rápidamente a la Policía. Cuando los agentes llegaron, los autores ya habían escapado, pero pudieron comprobar que habían forzado una persiana, roto un cristal y accedido al inmueble a través de la cocina.
Una vez dentro, los ladrones revolvieron las distintas habitaciones en busca de dinero, joyas y otros objetos de valor antes de abandonar el lugar. El testimonio de varios vecinos resultó fundamental.
Algunos residentes habían observado poco antes del robo un vehículo con cuatro ocupantes circulando repetidamente por la zona y vigilando aparentemente la vivienda. Los datos facilitados permitieron a los Mossos identificar el coche, que era de alquiler.
La documentación utilizada para contratar el automóvil permitió a los investigadores descubrir que los sospechosos alquilaban vehículos de manera habitual en diferentes municipios del área metropolitana de Barcelona.
Los Mossos comenzaron entonces un dispositivo de vigilancia. Al día siguiente del robo, los agentes comprobaron que los investigados recorrían diversas localidades del interior de Cataluña en lo que parecía ser una búsqueda de nuevos objetivos donde cometer robos.
Durante sus desplazamientos llegaron incluso a modificar su recorrido para evitar un control policial gracias a una aplicación de navegación que advertía en tiempo real de la presencia de agentes. Este comportamiento reforzó las sospechas de los investigadores, que consideraron que el grupo intentaba evitar cualquier contacto con las fuerzas de seguridad que pudiera conducir a su identificación.
La operación culminó en una zona residencial de Calaf, donde los agentes sorprendieron al grupo mientras aparentemente se preparaba para actuar de nuevo.
Dos de los sospechosos caminaban por el municipio vestidos con ropa oscura y gorras mientras observaban viviendas, mientras un tercer hombre permanecía dentro del vehículo preparado para abandonar rápidamente la zona. Los Mossos decidieron intervenir antes de que pudieran acceder a otra vivienda y detuvieron a los tres individuos.
Durante el registro encontraron guantes, teléfonos móviles y diversas herramientas susceptibles de ser utilizadas para forzar puertas y ventanas, entre ellas destornilladores de grandes dimensiones, una maza metálica y un cortahilos.
También localizaron joyas, relojes, gafas de marca y otros objetos de valor cuya procedencia está siendo investigada. Los agentes hallaron además camisetas y gorras de colores vivos que podrían haber sido utilizadas para cambiar rápidamente de aspecto después de cometer los robos y dificultar su identificación.
Las pesquisas posteriores permitieron establecer conexiones entre los arrestados y antecedentes criminales en Chile. Según la investigación, dos de los detenidos acumulan varios delitos en el país sudamericano y al menos uno de ellos está relacionado con la denominada «Banda de los Fantasmas».
Se trata de una organización conocida en Chile por su participación en atracos violentos a joyerías, ataques contra cajeros automáticos y robos en vehículos. Uno de los arrestados, además, habría facilitado a los Mossos una identidad cuya autenticidad todavía no ha podido ser confirmada.
Las autoridades españolas trabajan ahora con Chile para determinar quién es realmente. La investigación también reveló que uno de los sospechosos tenía previsto abandonar España el 5 de agosto en un vuelo internacional, apenas un día después del robo de Juneda. La actuación policial impidió finalmente su salida.
Los Mossos han determinado que el grupo que actuó en Juneda estaba compuesto por cuatro personas. El cuarto sospechoso habría salido del territorio nacional después del asalto, por lo que únicamente tres pudieron ser detenidos durante la operación.
Los investigadores intentan ahora determinar si los arrestados están relacionados con otros robos cometidos recientemente en diferentes puntos de Cataluña.
También trabajan para identificar a los propietarios de las joyas, relojes y demás efectos recuperados durante los registros. Los tres detenidos pasaron el pasado día 7 a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Lleida, mientras la investigación permanece abierta.