«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Las redes compran cachorros por unos 100 euros y los revenden por hasta 2.000

Las mafias de Europa del Este disparan el tráfico de perros en Cataluña: llegan enfermos y se venden por hasta 20 veces su precio

Foto de archivo de un perro en una jaula. Europa Press.

El tráfico ilegal de animales está creciendo en Cataluña y los Mossos d’Esquadra alertan de una mayor presencia de redes procedentes del este de Europa que introducen perros de razas muy demandadas para revenderlos por cantidades que pueden multiplicar hasta por veinte el precio pagado originalmente, según recoge El Caso.

Entre las razas más buscadas aparecen chihuahuas, teckels, labradores y golden retriever, animales que las organizaciones consiguen a precios muy reducidos en sus países de origen y trasladan después hasta Cataluña para introducirlos en un mercado clandestino cada vez más lucrativo.

Según los Mossos, los delincuentes pueden adquirir un cachorro por alrededor de 100 euros, venderlo posteriormente a un intermediario por unos 500 y acabar colocándolo al comprador final por cantidades que alcanzan los 2.000 euros.

El negocio no sólo vulnera la normativa sobre comercio y transporte de animales. Los agentes advierten de que muchos ejemplares llegan sin controles sanitarios adecuados y con enfermedades o patologías que pueden no manifestarse hasta días después de la venta.

La AP-7, una de las principales vías de entrada

La Policía catalana señala la AP-7 como una de las rutas especialmente utilizadas para introducir los animales en Cataluña debido a su conexión con la frontera francesa. Los perros son trasladados desde distintos países europeos hasta territorio español dentro de un negocio organizado en diferentes escalones: adquisición barata en origen, transporte, intermediación y venta final.

El jefe de la Unidad Regional de Medio Ambiente de los Mossos d’Esquadra en Gerona, Toni Martín, ha explicado que las redes asumen incluso la pérdida de algunos animales durante los desplazamientos porque el margen económico continúa haciendo rentable la operación. «Siempre hay alguna baja, pero el negocio está ahí y, por eso, se está haciendo», ha señalado.

Cachorros que enferman después de ser vendidos

Uno de los principales problemas para los compradores es que el aspecto del animal en el momento de la compra no permite necesariamente detectar su verdadero estado de salud. Algunos perros presentan síntomas o desarrollan enfermedades una vez que ya han llegado al domicilio de sus nuevos propietarios.

Los compradores creen en muchos casos estar adquiriendo una mascota con todas las garantías, pero desconocen las condiciones en las que ha sido criada, su historial sanitario o si ha recibido los controles veterinarios necesarios antes de entrar en España.

Martín advierte además de posibles problemas asociados a la cría y al perfil genético de determinados animales. «La persona piensa que compra un animal con las garantías sanitarias y, como viene de fuera, no se ha controlado cómo se ha criado y el perfil genético no es el adecuado, y se encuentran con que el perro desarrolla una enfermedad posteriormente», ha explicado.

Un negocio de enormes márgenes

La diferencia entre el precio de adquisición y el de venta ayuda a explicar la expansión de estas redes. Un ejemplar comprado por aproximadamente 100 euros puede terminar en manos del consumidor por 2.000, lo que convierte el tráfico de animales en una actividad de gran rentabilidad para quienes controlan la cadena.

El coste económico para el comprador puede aumentar todavía más cuando el cachorro comienza a presentar problemas veterinarios después de haber sido adquirido. A ello se suma el daño causado a los propios animales, sometidos en muchos casos a largos desplazamientos y condiciones de transporte deficientes, sin las garantías sanitarias exigidas para el comercio legal.

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