Las organizaciones criminales que introducen hachís en España han convertido la inmigración ilegal en una nueva fuente de ingresos. Las mismas redes asentadas en Ceuta y la costa marroquí aprovechan sus rutas, embarcaciones e infraestructura para trasladar inmigrantes hasta distintos puntos del litoral gaditano, según fuentes policiales consultadas por La Razón.
La reciente llegada de inmigrantes a Cádiz después de la invasión fronteriza sufrida por Ceuta ha dado visibilidad a una actividad que los agentes consideran habitual en el Estrecho de Gibraltar. «Las organizaciones que trasladan hachís son las mismas que transportan personas», resumen las fuentes.
Las mafias emplean motos de agua destinadas al tráfico de drogas para transportar a dos o tres inmigrantes en cada trayecto. Estos vehículos pueden cargar entre 200 y 300 kilos de hachís, pero las organizaciones también los utilizan para cruzar personas desde Marruecos o desde la ciudad autónoma.
Cuando pretenden mover grupos mayores, recurren a embarcaciones de pesca o recreo de entre siete y diez metros de eslora. Algunas han sido robadas y pueden llevar entre 12 y 14 personas. «Sacan rendimiento de absolutamente todo», sostienen los agentes.
Equipos del SIVE fuera de servicio
El Estrecho cuenta con uno de los mayores dispositivos de vigilancia marítima de España, incluido el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), gestionado por la Guardia Civil. Su función es detectar embarcaciones relacionadas con el narcotráfico y la inmigración ilegal.
Sin embargo, las fuentes policiales denuncian que algunos equipos instalados en el litoral permanecen fuera de servicio. Aseguran que esos dispositivos «están totalmente inutilizados» y que no se destinan los recursos necesarios para repararlos. Esta situación reduce la capacidad de respuesta ante las embarcaciones que atraviesan el Estrecho.
Las organizaciones conocen las limitaciones del despliegue y adaptan sus operaciones para evitar ser interceptadas. Las motos de agua y las pequeñas lanchas buscan zonas poco frecuentadas para desembarcar, aunque también pueden irrumpir en playas concurridas gracias a la rapidez de sus maniobras.
Los investigadores reclaman reforzar los sistemas de detección y la coordinación entre las patrullas marítimas y los agentes desplegados en tierra. El objetivo es impedir que los ocupantes abandonen la zona antes de ser identificados.
También consideran necesario actuar sobre los puntos de partida. Cuando las embarcaciones salen de Marruecos, reclaman una mayor colaboración con las autoridades del país vecino y soluciones a los obstáculos diplomáticos. Si parten desde Ceuta, defienden que el dispositivo debe concentrarse en la propia ciudad autónoma.
«Esto es rutina»
Los agentes aseguran haber observado a inmigrantes esperando en la zona portuaria de Ceuta para subir a motos de agua o lanchas con destino a Cádiz. No obstante, advierten de que los medios disponibles no siempre permiten interceptar todos los movimientos.
«Ahora se habla de ello por la avalancha de personas que entraron, pero esto es rutina», señalan las fuentes. La utilización de las rutas del narcotráfico para introducir inmigrantes forma parte, según su relato, de una actividad consolidada en el Campo de Gibraltar que rara vez alcanza repercusión pública.
Una vez llegados a la costa o recogidos por Salvamento Marítimo, los inmigrantes son trasladados al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Algeciras para su identificación y la apertura de los correspondientes trámites administrativos. Las fuentes señalan que suelen permanecer allí menos de un día y después quedan en libertad mientras continúa el procedimiento.
El presidente de la coordinadora antidroga Alternativas, Francisco Mena, también ha alertado esta semana del empleo de narcolanchas para transportar inmigrantes. Mena ha reclamado un refuerzo de la vigilancia marítima y terrestre en el Campo de Gibraltar ante el riesgo de que esta nueva vía de negocio de las mafias continúe creciendo.