Las fuertes lluvias y el tren de borrascas que han azotado Galicia durante los últimos meses han provocado un grave desastre en los bancos marisqueros de las rías, donde toneladas de marisco han aparecido muerto en las playas. El impacto está siendo especialmente devastador para especies autóctonas como la almeja babosa, cuya mortalidad alcanza hasta el 90% en algunas zonas, según advierte el ABC.
Tras semanas de intensas precipitaciones, la enorme cantidad de agua dulce arrastrada por los ríos hacia las rías gallegas ha provocado una drástica caída de la salinidad, una condición fundamental para la supervivencia de muchas especies de marisco. El fenómeno ha dejado imágenes de arenales cubiertos de conchas vacías, especialmente en la Ría de Arousa, una de las zonas marisqueras más importantes de Galicia.
Las primeras inspecciones realizadas en los bancos de marisqueo han confirmado los peores temores de los profesionales del sector. «El 90% ha muerto», resume Francisco Pérez, presidente de la Agrupación de Marisqueo a Pie de Noia, que describe la situación como una de las peores que recuerda el sector en años.
Según explica, si bien en episodios anteriores todavía quedaban poblaciones que permitían cierta recuperación, en esta ocasión la mortandad ha sido tan elevada que en algunos bancos prácticamente no queda marisco.
Las especies más afectadas son la almeja babosa y, en menor medida, la almeja fina, ambas autóctonas de Galicia. También se han registrado importantes pérdidas en otros moluscos como los berberechos o las navajas. En cambio, la almeja japónica —una especie introducida hace décadas— ha mostrado una mayor resistencia a las condiciones adversas.
Los mariscadores han tenido que centrar sus esfuerzos en retirar toneladas de marisco muerto de las playas y en rescatar los ejemplares que todavía permanecen vivos para trasladarlos a zonas con mayor salinidad.
El impacto económico ya empieza a reflejarse en las lonjas gallegas. Entre el 1 de enero y el 6 de marzo de este año, las ventas de almeja babosa han caído un 44,4% respecto al mismo periodo de 2025, mientras que el precio medio del producto se ha disparado cerca de un 50% debido a la escasez.
Las previsiones para la próxima campaña marisquera tampoco son alentadoras. Desde el sector advierten de que la recuperación de los bancos podría tardar al menos dos años, el tiempo necesario para resembrar las zonas afectadas y permitir que los moluscos vuelvan a alcanzar tamaño comercial.
En algunas cofradías la situación ya es crítica, especialmente en aquellas donde el marisqueo constituye la principal fuente de ingresos. Varias entidades del sector advierten de que, si no mejora el escenario, algunas podrían verse obligadas incluso a afrontar graves dificultades económicas.