La muerte de dos agentes de la Guardia Civil durante una persecución marítima entre Huelva y Cádiz ha reactivado las críticas internas hacia la estrategia del Ministerio del Interior frente al narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. La ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el funeral de los agentes y sus declaraciones posteriores han profundizado el malestar existente entre mandos y efectivos especializados en la lucha contra las organizaciones criminales asentadas en Andalucía occidental, según publica El Mundo.
Durante una comparecencia celebrada en Madrid, el ministro calificó el suceso como un “accidente” y sostuvo que «todas las tragedias no pueden evitarse». Sin embargo, fuentes del Instituto Armado vinculadas a unidades marítimas consideran que la colisión entre las patrulleras fue consecuencia de una maniobra deliberada ejecutada por los traficantes para dificultar la persecución. Según estas fuentes, las organizaciones criminales emplean tácticas de navegación basadas en cambios bruscos de trayectoria y movimientos de evasión destinados a provocar choques o impedir el seguimiento policial.
Los agentes consultados sostienen que las embarcaciones actualmente asignadas al Servicio Marítimo presentan limitaciones operativas frente a las narcolanchas utilizadas por los clanes de la droga. Las semirrígidas empleadas por las organizaciones criminales, explican, poseen mayor capacidad de aceleración y maniobra, lo que les permite actuar con ventaja en persecuciones a alta velocidad. «Los narcos provocaron el choque». Algo «habitual» y que según explican, «cuando les detectan y empieza la persecución, empiezan a hacer eses para intentar que colisionen».
Las críticas también se dirigen al proceso de adquisición de medios marítimos. Mandos especializados afirman que las recomendaciones formuladas por agentes con experiencia operativa no fueron incorporadas durante el diseño de las nuevas embarcaciones. A su juicio, ello ha derivado en unidades «pesadas y difíciles de gobernar» en situaciones de persecución intensiva.
En paralelo, las fuerzas de seguridad alertan del incremento de la capacidad logística y armada de las redes de narcotráfico. Episodios recientes registrados en la ría de Huelva, donde presuntos traficantes protegían descargas de droga con armas largas, han reforzado la percepción de un aumento de la violencia asociada al crimen organizado en la zona.
Pese a ello, el Ministerio del Interior mantiene que el Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar ha permitido reforzar la presión policial sobre las organizaciones criminales. Grande-Marlaska defendió recientemente ante representantes europeos que los grupos dedicados al narcotráfico se encuentran «acorralados», una valoración que contrasta con los diagnósticos trasladados por asociaciones profesionales y mandos operativos.