La incorporación de miles de nuevos todoterrenos al Ejército de Tierra ha despertado preocupación entre altos mandos militares por el origen chino de parte de la plataforma tecnológica de los vehículos y las posibles implicaciones para la seguridad de las comunicaciones.
Fuentes militares consultadas por OKDIARIO advierten de que no pueden descartar por completo que determinados componentes electrónicos de los Peugeot Landtrek permitan recopilar o transmitir información relacionada con los desplazamientos de las unidades o las conversaciones mantenidas en el interior.
«Podrían oír órdenes o códigos», aseguran estas fuentes, que señalan que los vehículos han sido sometidos a comprobaciones técnicas, aunque consideran difícil garantizar de manera absoluta que no exista ninguna vulnerabilidad.
Movimientos, bases militares y conversaciones
Las reservas se concentran en los sistemas electrónicos que incorporan los vehículos modernos, capaces potencialmente de manejar información sobre geolocalización, rutas, conexiones inalámbricas o comunicaciones.
En un entorno militar, conocer los recorridos habituales de determinadas unidades podría permitir identificar patrones de actividad, instalaciones frecuentadas o movimientos de personal. Las fuentes alertan asimismo del riesgo hipotético de que pudieran captarse instrucciones operativas o códigos utilizados durante los desplazamientos.
No existe, sin embargo, constancia pública de que los vehículos entregados al Ejército incorporen dispositivos destinados al espionaje ni de que se haya producido ninguna filtración de información. La advertencia de los mandos se refiere a un riesgo que consideran necesario descartar, no a una operación de espionaje chino acreditada.
Un contrato de hasta 4.500 vehículos
La controversia afecta al contrato adjudicado en 2024 a la compañía española Iturri para suministrar hasta 4.500 vehículos todoterreno tácticos, destinados a sustituir progresivamente a los Santana Aníbal utilizados durante años por las Fuerzas Armadas.
El acuerdo inicial ronda los 217 millones de euros. Los vehículos están basados en el Peugeot Landtrek, una plataforma desarrollada industrialmente con participación del fabricante chino Changan, aunque su adaptación militar se realiza en España y parte de sus componentes son europeos.
Las primeras 20 unidades fueron entregadas a finales de 2025 y el despliegue ha continuado durante 2026. El Ejército compró posteriormente otros 320 vehículos por unos 29 millones de euros, con entregas previstas antes de finalizar noviembre.
La inquietud vuelve a abrir el debate sobre la dependencia tecnológica de proveedores vinculados a China en ámbitos estratégicos. Para los mandos consultados, la cuestión no reside únicamente en las prestaciones del vehículo, sino en garantizar que ningún componente pueda convertirse en una puerta de entrada a información militar sensible.