Un informe reciente de Hortoinfo, basado en datos de Estacom y Euroestacom, ha revelado un cambio significativo en el mercado de tomates de la Unión Europea, donde Marruecos ha pasado a ocupar el primer puesto como proveedor comunitario en la campaña 2024-2025, desplazando a España del liderazgo que había mantenido durante décadas.
Las cifras reflejan una transformación profunda en los flujos comerciales. Marruecos ha incrementado de forma sostenida sus exportaciones de tomate, pasando de algo más de 406 millones de kilos en la campaña 2015-2016 a superar los 574 millones en la actual. Este crecimiento le permitió adelantar primero a la provincia de Almería en 2018-2019 y, más tarde, al conjunto de las exportaciones españolas en 2022-2023. Aunque España logró recuperar de forma puntual la primera posición el pasado ejercicio, el dominio marroquí vuelve a imponerse esta temporada.
En sentido inverso, España ha registrado un fuerte retroceso en volumen de ventas hacia la UE. En menos de una década, los envíos han caído un 33,42%, desde los 780,8 millones de kilos hasta poco más de 519,8 millones. Sin embargo, esta pérdida de toneladas no se ha traducido en menores ingresos: el valor total de las exportaciones ha aumentado desde los 800 millones de euros hasta los 888,43 millones, impulsado por una subida generalizada de los precios.
Almería, principal motor tomatero del país, ha sufrido un descenso notable en sus despachos al exterior, al pasar de 497,6 millones de kilos a 357,4 millones. A pesar de ello, la facturación ha crecido con claridad, situándose por encima de los 566 millones de euros frente a los 451 millones de años atrás. Murcia también ha visto reducir sus volúmenes cerca de un 30%, aunque sus ingresos se han mantenido al alza. El caso más severo es el de Granada, con un desplome cercano al 50% en cantidad exportada y una bajada cercana al 29% en valor, pese a que el precio medio del kilo ha pasado de 1,95 a 2,70 euros.
Estas tres provincias concentran más del 85% de todas las exportaciones españolas de tomate: Almería aporta casi el 69%, Murcia cerca del 9% y Granada algo más del 7,5%. Aun así, este peso territorial ya no ha sido suficiente para frenar el avance de Marruecos como principal abastecedor del mercado comunitario.
Este giro en el liderazgo coincide, además, con una creciente polémica política en Bruselas. La Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, estudia modificar las normas de etiquetado para permitir que productos agrícolas procedentes del Sáhara Occidental se comercialicen como si fueran de origen marroquí, una medida que ha encendido las alarmas entre agricultores europeos, asociaciones agrarias y varios eurodiputados.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictado en repetidas ocasiones que el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos y que las mercancías producidas en ese territorio deben estar claramente identificadas. Sin embargo, la propuesta de la Comisión supondría, en la práctica, diluir ese origen real en los lineales europeos, lo que, según los críticos, generaría una grave confusión para los consumidores y una competencia desleal para los productores comunitarios.
Organizaciones del sector alertan de que esta reconfiguración del etiquetado podría reforzar aún más la posición de Marruecos en el mercado europeo, en un contexto ya marcado por la presión sobre los precios, el aumento de los costes de producción y la creciente asfixia burocrática para los agricultores de la Unión.