«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El campo denuncia costes laborales inferiores y fitosanitarios vetados en la UE

Marruecos dispara sus exportaciones agrícolas a España y agrava la competencia que asfixia al campo nacional

Aguacates. Europa Press.

La presión comercial de Marruecos sobre la agricultura española continúa creciendo. Entre enero y junio de 2026, España importó frutas y hortalizas marroquíes por valor de 970,46 millones de euros, frente a los 919,81 millones registrados en el mismo periodo de 2025 y los 697,38 millones de 2024.

Los productores españoles llevan años denunciando una competencia desleal derivada de las enormes diferencias regulatorias entre ambos países. Mientras los agricultores comunitarios están sometidos a estrictas exigencias laborales, medioambientales y fitosanitarias, Marruecos produce con costes salariales considerablemente inferiores y bajo una normativa menos restrictiva.

Esta diferencia permite colocar productos en el mercado europeo a precios difíciles de igualar para agricultores españoles obligados a cumplir los estándares de la Unión Europea. El problema afecta especialmente a tomates, pimientos, arándanos, frambuesas y judías, según los datos oficiales de DataComex.

Casi 1.000 millones en sólo seis meses

De los 970,46 millones de euros importados desde Marruecos durante el primer semestre, 626,37 millones corresponden a frutas y 344,10 millones a hortalizas y legumbres. El arándano encabeza el crecimiento. España gastó 282,10 millones de euros en importaciones marroquíes durante los seis primeros meses de 2026, frente a 233,84 millones en 2025 y apenas 164,85 millones en 2024.

Las compras de frambuesas alcanzaron 206,13 millones, superando los 182,92 millones del mismo periodo del año anterior. También se dispara el pimiento: las importaciones pasaron de 79,86 millones en 2025 a 102,71 millones en 2026. En volumen, aumentaron de 66.317 a más de 79.000 toneladas.

El tomate ejemplifica el retroceso español

El caso más significativo es el del tomate, uno de los cultivos emblemáticos del campo español. Entre enero y junio, España importó tomate marroquí por valor de 92,40 millones de euros, frente a 78,63 millones en 2025 y apenas 42,39 millones dos años atrás. El volumen importado supera ya las 50.000 toneladas.

El crecimiento marroquí contrasta con el retroceso español en los mercados internacionales. Según datos de Comtrade, Marruecos aumentó sus exportaciones mundiales de tomate un 34,8% entre 2016 y 2025, pasando de 524.907 a 707.621 toneladas.

España siguió el camino contrario: sus exportaciones se desplomaron un 36,16%, desde 910.663 toneladas en 2016 hasta 581.361 en 2025. Marruecos se ha convertido así en el segundo proveedor de tomate de la Unión Europea, únicamente por detrás de Países Bajos.

Los agricultores señalan a Bruselas

Las organizaciones agrarias españolas denuncian que esta expansión se produce con el beneplácito de Bruselas y sin exigir a las importaciones las mismas condiciones que soportan los productores comunitarios.

La utilización en terceros países de determinadas materias activas prohibidas dentro de la UE y los menores costes laborales figuran entre las principales quejas del sector. Para el campo español, la consecuencia es directa: más producto marroquí a precios inferiores, hundimiento de las cotizaciones y pérdida progresiva de rentabilidad y cuota de mercado.

La situación adquiere además una dimensión política especial después de la reciente crisis de Ceuta y del deterioro de las relaciones con Rabat. Mientras Marruecos incrementa año tras año su presencia en los mercados agroalimentarios europeos, los productores españoles advierten de que cada nueva concesión comercial acelera la sustitución de producción nacional por mercancía procedente del país vecino.

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