Las autoridades de seguridad españolas solicitaron la colaboración de Marruecos durante las primeras horas del 30 de julio para impedir que cientos de inmigrantes ilegales salieran de su litoral a nado hacia Ceuta. La respuesta que recibieron fue que existían «problemas técnicos», según fuentes de inteligencia y seguridad consultadas por Artículo14. Estas fuentes aseguran que la petición pretendía contener las salidas antes de que los nadadores alcanzaran aguas españolas, pero admiten que desconocen si las dificultades alegadas por el país vecino eran reales.
Mientras se producían esas comunicaciones, la Salvamar Atria comenzó a intervenir en los rescates. Según los partes publicados por el periódico, su tripulación se desplazó hacia una zona más alejada de la orilla, por la que algunos inmigrantes intentaban avanzar para evitar la concentración de personas junto al espigón. Allí observó una patrullera militar marroquí con una treintena de personas a bordo que, de acuerdo con esa información, estaba aproximándolas a la costa. Los documentos describen que fueron arrojadas al agua cuando se acercó la embarcación española.
El primer aviso, registrado a las 05.38 horas, comunicaba el rescate de doce personas y pedía trasladar lo ocurrido al Centro Operativo de Servicios de la Guardia Civil en Ceuta. En esa comunicación se advertía de que la patrullera marroquí aparentemente no estaba recogiendo a los nadadores y estaba lanzando al mar a quienes llevaba a bordo para que los atendiera la Salvamar Atria. A las 05.47, otro parte informó del rescate de siete hombres y una mujer e incluyó esta confirmación: «Ha observado a la patrullera marroquí tirar al agua a las personas para que crucen a nado».
La amenaza de una entrada multitudinaria había sido comunicada previamente a ambos países. Según la documentación desclasificada, el Centro Nacional de Inteligencia remitió el 29 de julio una alerta a Interior, a través de la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil, y a los servicios marroquíes de inteligencia interior y exterior: la Dirección General de Vigilancia del Territorio y la Dirección General de Estudios y Documentación.
El informe llevaba por título «Inmigración irregular. Alerta temprana. Posibles intentos de entrada a Ceuta durante la semana de la fiesta del trono». En él se contemplaban accesos tanto por tierra como por mar coincidiendo con esa celebración. El CNI había localizado grupos de Facebook y WhatsApp que reunían alrededor de 180.000 miembros y en los que circulaban llamamientos para entrar en la ciudad ante una supuesta relajación de los controles marroquíes durante la festividad.
La solicitud española de colaboración se produjo cuando la Marina Real estaba desplegada en la zona por la presencia cercana de Mohamed VI, según las fuentes citadas. Los testimonios sobre la respuesta marroquí y los partes de Salvamento publicados por el diario plantean interrogantes sobre la actuación de esas unidades durante las primeras horas de la crisis. Artículo14 afirma que consultó el viernes a fuentes oficiales del Ministerio del Interior para contrastar las comunicaciones mantenidas con Marruecos, pero estas declinaron responder.