Los tractores volvieron este jueves a tomar las calles de España en una nueva jornada de protestas del campo contra los recortes de la PAC (Política Agrícola Común) y el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, que los agricultores y ganaderos consideran una amenaza directa para la supervivencia del sector. La movilización, bautizada por las organizaciones como «el súper jueves del campo español», sacó a la calle a miles de agricultores.
Las tractoradas fueron especialmente numerosas en provincias como León, Lugo, Alicante, Valencia y Bilbao, aunque también se registraron protestas en Cádiz, Málaga, Zamora, Valladolid, Vitoria, Logroño, Murcia, Toledo, Santa Cruz de Tenerife, Pamplona, La Rioja, Las Palmas de Gran Canaria y Mallorca.
En Orense, ganaderos y agricultores volvieron a cortar la A-52, en ambos sentidos, a su paso por Ginzo de Limia para exigir de nuevo una reunión con un cargo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en relación con el acuerdo de Mercosur.
Ambos sentidos de la autovía permanecen cortados, en el kilómetro 190.500 desde esta tarde de jueves. Asimismo, el portavoz de los tractoristas y ganadero de Maceda, Miguel Gómez, ha reiterado que permanecerán en la vía hasta lograr una reunión «con algún alto cargo del Ministerio».
En León, cerca de 1.000 tractores y unas 4.000 personas recorrieron el centro de la ciudad para exigir una agricultura «digna» y mostrar su rechazo frontal al acuerdo entre la UE y Mercosur, al que consideran «una competencia desleal» para los productos nacionales. En Bilbao, más de 75 tractores llegados desde distintos puntos de Vizcaya se concentraron bajo el lema «¡UE-Mercosur Stop! La alimentación no es una mercancía», defendiendo que la alimentación es «un derecho básico» y reclamando que el pacto comercial no se aplique «bajo ningún concepto».
Las organizaciones agrarias insisten en que los recortes de la PAC y la apertura comercial con Mercosur agravan una situación que ya consideran «crítica» para el medio rural, marcado por el aumento de costes, la falta de relevo generacional y la presión de los mercados internacionales. «Es una traición al sector primario que pone en peligro la seguridad alimentaria de Europa», reiteran.