El autor del 23F, Antonio Tejero, ha fallecido a los 93 años, según han confirmado fuentes familiares. El exteniente coronel de la Guardia Civil murió en la vivienda de una de sus hijas en Valencia, donde residía desde que había recibido el alta hospitalaria tras una reciente crisis de salud.
Nacido el 30 de abril de 1932 en la localidad malagueña de Alhaurín el Grande, Tejero desarrolló su carrera dentro de la Guardia Civil durante décadas. Estuvo casado con Carmen Díez Pereira, fallecida en 2022, hija de guardia civil y maestra, con quien tuvo seis hijos: Carmen, Dolores, Antonio, Elvira, Ramón y Juan. Dos de ellos siguieron también la trayectoria profesional en el mismo cuerpo, al igual que varios de sus nietos.
Su nombre quedó ligado al 23F, cuando irrumpió armado en el Congreso de los Diputados durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo. En aquel momento pronunció la conocida frase «¡Quieto todo el mundo!» mientras los representantes permanecían retenidos durante horas en el hemiciclo en una jornada que generó una enorme tensión institucional. Al mismo tiempo, en Valencia se desplegaron unidades militares bajo el mando del capitán general de la región, Jaime Miláns del Bosch.
Los preparativos de aquellos acontecimientos se remontaban meses atrás. Según las resoluciones judiciales posteriores, en julio de 1980 se celebró una reunión en Valencia en la que participaron Tejero, Juan García Carrés y otros mandos vinculados al entorno militar. Posteriormente, en enero de 1981 se produjeron nuevos encuentros en la misma ciudad y en Madrid con distintos oficiales, en un contexto marcado por la inestabilidad política de la época y la dimisión del entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.
El día 23 de febrero de 1981, por la mañana, Tejero acudió al Parque de Automovilismo de Madrid para reunir a guardias civiles con el objetivo de desplazarse al Congreso. Por la tarde, los agentes llegaron a la Carrera de San Jerónimo y entraron en el hemiciclo en plena votación. La situación se prolongó hasta la madrugada, cuando la intervención televisada del rey Juan Carlos I ordenando la retirada de los efectivos contribuyó a poner fin a la crisis.
Tras aquellos hechos, fue sometido a un proceso judicial junto a otros militares y miembros de la Guardia Civil. La sentencia dictada en 1982 le condenó a 30 años de prisión por rebelión militar, lo que supuso también su expulsión del cuerpo. Ingresó en un centro penitenciario en 1983 y pasó por diversas cárceles militares hasta que obtuvo la libertad condicional en diciembre de 1996.
A lo largo de los años posteriores, Tejero mantuvo una vida discreta, alejado del foco público. En 2014, con motivo del 33 aniversario del 23F, su hijo mayor organizó un homenaje familiar en el cuartel de Valdemoro, un acto que generó polémica y derivó en el cese de este en sus funciones dentro de la Guardia Civil.