«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La empresa pública culmina un contrato valorado en unos 130 millones de euros

Navantia entrega a Marruecos su nuevo patrullero militar sin ceremonia oficial para evitar el acto en plena crisis de Ceuta

El presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, durante la botadura del 'Moulay Hassan I' en mayo 2025. (Navantia).

La empresa pública española Navantia ha formalizado este jueves la entrega a la Marina Real de Marruecos del nuevo patrullero de altura Moulay Hassan I, construido durante los últimos tres años en los astilleros de San Fernando (Cádiz). La transferencia se ha producido, sin embargo, sin la ceremonia oficial que estaba prevista, después de que la crisis abierta por la invasión de Ceuta alterase los planes para escenificar públicamente la entrega.

Representantes españoles y marroquíes han culminado este jueves, 17 de septiembre, los trámites necesarios para que Rabat tome posesión del buque. La firma del denominado hito de entrega permite ya que el patrullero abandone las instalaciones gaditanas y pase a incorporarse a la flota de la Marina Real marroquí.

La decisión de prescindir del acto institucional contrasta con la relevancia que hasta ahora se había concedido al proyecto. La botadura del barco, celebrada en mayo de 2025, sí contó con una ceremonia oficial en las instalaciones de Navantia y con representación de las autoridades de ambos países.

La entrega estaba inicialmente prevista para este verano y debía culminar también con un acto oficial. Sin embargo, esos planes quedaron trastocados tras la invasión de Ceuta de finales de julio y la posterior crisis entre España y Marruecos. Medios españoles y marroquíes coinciden en vincular la cancelación de la ceremonia con la situación generada desde entonces en la ciudad autónoma.

El resultado es que España mantiene intacta la transferencia del buque militar a Marruecos, pero elimina su escenificación pública en un momento especialmente delicado de las relaciones con Rabat.

El Moulay Hassan I ha supuesto una inversión de alrededor de 130 millones de euros, según la información publicada por el medio económico marroquí Médias24. De esa cantidad, 95 millones fueron respaldados mediante un préstamo de Banco Santander.

El proyecto ha requerido además más de un millón de horas de trabajo y alrededor de 1.100 empleos directos, indirectos e inducidos, fundamentalmente relacionados con tareas de ingeniería y producción.

El patrullero tiene 87 metros de eslora, 13 metros de manga y un desplazamiento de unas 2.000 toneladas. Puede alcanzar los 24 nudos y dispone de capacidad para una dotación aproximada de 60 personas. Está basado en la familia Avante 1800 de Navantia.

Su misión no será únicamente de patrulla costera. El barco ha sido diseñado para permanecer durante periodos prolongados en el mar y desarrollar operaciones de vigilancia y seguridad marítima. Dispone de sistemas de radar y vigilancia, cubierta preparada para operar con helicópteros y capacidad para desplegar embarcaciones rápidas.

La propia Navantia ha explicado durante el desarrollo del programa que el contrato incluye también apoyo técnico y logístico, repuestos, herramientas, documentación y formación para personal de la Marina Real marroquí en España.

La incorporación del Moulay Hassan I supone además un salto significativo en la cooperación militar entre Madrid y Rabat: es el primer buque militar construido por España para Marruecos en cerca de cuatro décadas. Su entrada en servicio reforzará las capacidades navales marroquíes tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo.

La entrega se produce menos de dos meses después de que decenas de miles de personas intentaran acceder a Ceuta desde territorio marroquí a finales de julio, una crisis que obligó a España a desplegar al Ejército y a reforzar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la ciudad.

Desde entonces, la actuación de las autoridades marroquíes durante aquellas jornadas está bajo escrutinio. La Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación sobre lo sucedido y ha ordenado distintas diligencias destinadas a reconstruir la organización de las entradas, su posible financiación y las actuaciones desarrolladas a ambos lados de la frontera.

Pese a este escenario, la cooperación militar con Marruecos continúa y el patrullero construido por la empresa pública española pasa ya a manos de la Marina Real. Lo que desaparece es la fotografía institucional de la entrega: el Moulay Hassan I abandona los astilleros españoles sin la ceremonia con la que inicialmente estaba previsto culminar uno de los principales proyectos recientes de cooperación naval entre España y Marruecos.

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