«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El servicio ya ha sufrido un robo de una bicicleta en sus primeros días

‘No-go zone’ en España: una app de bicicletas eléctricas prohíbe la entrada a un barrio de Almería con un 70% de magrebíes por su inseguridad

Barrio de El Puche, Almería. Redes sociales

Se asientan las ‘no-go zones’ en España. En esta ocasión, una aplicación de alquiler de bicicletas eléctricas ha bloqueado el acceso a el barrio El Puche de Almería.

La nueva flota de bicicletas eléctricas compartidas de Hoppy y Bolt, que el Ayuntamiento de Almería puso en marcha el pasado 12 de febrero de 2026 como experiencia piloto con 600 unidades, ya ha tenido que establecer su primera «zona prohibida» oficial. Sólo una semana después del lanzamiento, la aplicación muestra un mensaje claro al acercarse al barrio: «Zona prohibida. Tu vehículo dejará de funcionar aquí. Si eso sucede, abandona la zona para activarlo nuevamente».

Un mapa georreferenciado que circula en redes sociales delimita con un trazo rojo todo El Puche, desde la Avenida Mare Nostrum hasta las calles interiores del barrio. La medida es automática: las bicicletas detectan la entrada en la zona y se desactivan para evitar que queden abandonadas, dañadas o robadas.

El Puche es, desde hace años, el barrio con mayor concentración de población inmigrante de Almería. Fuentes periodísticas y datos del padrón municipal consultados en reportajes de 2021 a 2025 coinciden en que entre el 70% y el 90% de sus residentes son de origen magrebí, principalmente marroquíes, y la inmensa mayoría musulmana. Vecinos y visitantes habituales lo describen como una zona donde predominan chilabas, pañuelos, aroma a hierbabuena y patinetes como medio de transporte principal. También es uno de los barrios que aparece recurrentemente en los listados de los más conflictivos de España por violencia callejera, robos y tráfico de drogas, según informes del Ministerio del Interior y denuncias locales.

La decisión de las empresas operadoras (Hoppy y Bolt) no es casual. Las apps de movilidad compartida utilizan geovallas precisamente en aquellas áreas donde la experiencia demuestra alto riesgo de vandalismo o sustracción. En Almería, el servicio ya ha sufrido un robo de una bicicleta en sus primeros días (recuperada en Pechina), y El Puche acumula historial de episodios similares con otros vehículos compartidos.

Este caso no es aislado en Europa. Ciudades como París, Bruselas o Malmö llevan años aplicando restricciones similares en determinados barrios de alta inmigración musulmana donde las empresas de patinetes y bicis eléctricas han renunciado a operar por pérdidas millonarias en vandalismo. En España, El Puche se convierte en el primer ejemplo documentado de una «no-go zone» técnica para un servicio público de movilidad.

Mientras el Ayuntamiento celebra el «éxito» inicial del proyecto en el resto de la ciudad, la realidad sobre el terreno impone sus propias reglas. Las bicicletas eléctricas, símbolo de la movilidad sostenible del siglo XXI, acaban de confirmar lo que muchos almerienses ya sabían: en El Puche, hay zonas donde ni siquiera las apps se atreven a entrar.

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